|
Charo y yo salimos que no podíamos contener la risa. Otro día, ese realmente fue muy divertido, estaba fregando los cuatro contados platos de vajilla que normalmente ensucia, y según ella tenía demasiado jabón en un pequeño barreño que nos tiene destinado para fregar, y me dijo: “con ese jabón contaminábamos los ríos” siguió con su charla ecológica de la cual sólo preste atención a la pregunta que me había formulado. -Seguro que encima votas a lo verdes, porque la gente así, siempre lo hace. Supongo que no esperaba la respuesta que la di y se vio en su cara la sorpresa. -No, no voto a los verdes, sino a los rojos- dije sonriendo. Se quedó petrificada, no supo que decir. En realidad soy apolítica, no me interesa nada más que el bienestar de la gente que tengamos trabajo todos.
Tengo una amiga que es la cocinera de un gran hospital y ella me cuenta que las brujas abundan en cualquier lugar. Me habla de su compañera, doña perfecta, porque todo lo que hace ella siempre está bien. Mi amiga se queja de que jamás la deja recogido las cosas, siempre se deja algo, sobre todo si su compañera está de tarde, por la mañana cuando ella llega el fuego del horno esta siempre encendido. La compañera de mi amiga es intima amiga de la farmacéutica del hospital, son dos polos opuestos las amigas, aunque en el fondo son iguales, la farmacéutica es una melosa, más trabajadora que nadie (de boca), y siempre pendiente de la vida ajena ¿no tendrá vida propia? La verdad es que el mundo es injusto, muy injusto lo tiene todo, buen trabajo, un esposo, que no sé como y por que razón la ama, unos hijos que la respetan y aún así no es feliz, supongo que el ser tan infinitamente mala no la dejará ni dormir (otra bruja más para la colección). Bueno centrémonos en la compañera de María (así se llama mi amiga la cocinera y Pepa su compañera). Me contaba que un día de mucho trabajo apareció Pepa en el trabajo. Pepa le dijo a María que no había tomado la temperatura de las cámaras y Pepa dio por hecho que era mi amiga la que lo había dejado sin escribir. Al día siguiente María lo miró más despacio y era de ella, de Pepa, pero quetonta me decía y repetía. Pobre María puedo entender como se siente, como me sentiría yo con ganas de despellejar a Pepa. Para Pepa nunca está nada bien hecho, salvo cuando lo hace ella. Pepa indudablemente esta soltera, jamás se ha casado y no tiene novio conocido, estoy de acuerdo con mi amiga que necesita un buen revolcón... con perdón, lo que me hace pensar lo importante que es el amor , sentir amor por los demás, ponernos en el lugar de otros , ser comprensivos... ¿que piensas tú querido lector (a)
_________________   Quieres publicar tu libro... http://www.alcalordelhogar.es/
|