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| Rafael de León Poemas Segunda parte. https://rosasyversos.es/viewtopic.php?f=24&t=6469 |
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| Autor: | Juan Castellanos [ 22 Abr 2012, 22:36 ] |
| Asunto: | Rafael de León Poemas Segunda parte. |
GLOSA A LA SOLEÁ ¯Menos faltarle a mi mare to te lo consiento, serrana menos faltarle a mi mare que a una mare no se encuentra y a ti te encontré en la calle. ¡Vete, vete! si no te tié cuenta.¯ ¿Te acuerdas de aquella copla que escuchamos aquel día sin saber quién la cantaba ni de qué rincón salía? Pero qué estilo, qué duende, qué sentimiento y qué voz, creo que se nos saltaron las lágrimas a los dos. "Toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare que a una mare no se encuentra y a ti te encontré en la calle". No vayas a figurarte que esto va con intensión. Tú sabes que por ti tengo grabao en mi corasón el queré más puro y firme que ningún hombre sintiera por la que Dios uno y trino le entregó de compañera. Pero es bonita la copla y entra bien por soleares: "Toíto te lo consiento menos faltarle a mi madre". Y me enterao casuarmente de que le faltaste ayé y mí nadie me lo ha dicho, nadie, pero yo lo sé. Yo tengo entre dos amores mi corasón repartío si me encuentro a uno llorando es que el otro le ha ofendío; y mira, yo no me quejo de tus caprichos constantes. ¿Quieres un vestío? ¡catorse! ¿quieres un reló? ¡de brillantes! Ni me importa que la gente vaya de mí murmurando que si soy pa ti un juguete, que si me has quitao er mando, que en la diestra y la siniestra tienes un par de agujeros por donde se va a los baños el río de mis dineros... ¡Y a mí qué... ! Con tal de que de mi vera tú nunca te desepares toíto te lo consiento menos faltarle a mi madre. Porque ese mimbre de luto que no levanta su voz que en seis años no ha tenío contigo ni un sí ni un no; que anda como una pavesa, que no gime ni suspira, que se le llenan los ojos de gloria cuando nos mira, que me crió con su sangre, que me llevaba la mano para que me santiguara como todo fiel cristiano y a las candelas del hijo consumió su juventú cuando era cuarenta veses mucho más guapa que tú. Tienes que haserte a la cuenta que la has visto en los artare y jincarte de rodillas antes de hablarle a mi mare; porque el amó que te tengo se lo debes a su amó, que yo me casé contigo porque ella me lo mandó. Conque a ver si tu consiensia se aprende esta copla mía mu semejante a aquer cante que escuchamos aquer día sin sabé quién lo cantaba ni de qué rincón salía: ¯Desde la cuna... a mi mare de mi alma la quiero desde la cuna, ¡por Dios! no me la avasalles que mare no hay más que una y a ti te encontré en la calle.¯ PULSO DE AMOR Iba convaleciente de una herida de amor en el costado; iba casi inconsciente cuando te vi a mi lado y hasta el pulso por ti se me ha parado... Buscaba mi cintura un brazo que de noche la ciñera, ansiaba con locura, un labio que se uniera a mi boca cansada por la espera... Buscaba un hombro amigo en donde reposar la madrugada y un tibio olor a trigo, una mano apretada y el divino calor de una mirada. Estaba tan vacía, tan harta de soñar y tan sin sueño, tan lejana y tan fría, tan libre y tan sin dueño, que tan sólo morir era mi empeño... Por lo cual, asombrada, me quedé contemplando al mediodía tu figura delgada, tu süave armonía y tu casi perfecta geometría. Alegres nos miramos en la tarde morada de violetas y después caminamos por plazas recoletas salpicadas de rejas y macetas. Y de noche temblando, perdida entre la niebla de tu viento, me bebí suspirando la menta de tu aliento, en un beso apretado, dulce y lento... ¡Qué espesa la saliva!... ¡Qué lejano el rüido de la calle!... Y el labio como iba -mariposa en el valle de la espalda- ... buscando el fino talle... Se desbocó en mi frente el pulso como un perro malherido y paralelamente, te sentí, en un gemido, doblarte en mi garganta sin rüido. Y después... la almohada, pesarosa del rizo y la postura y la sábana helada, -mortaja de blancura- plisándose sin voz a mi cintura. MAZAZO Sonó la palabra "dinero" y todo lo echaste a rodar y en vez de decirte: "Te quiero", te dije: -¿Qué quieres cobrar?- Y me valoraste las rosas, poniéndole precio al jardín y fueron tomando las cosas un tono metálico y ruin. Y aunque esta verdad me traspasa, prefiero saber la verdad: que al mes, pago luz, pago casa y pago la felicidad. BALADILLA DE LOS TRES PUÑALES He comprado tres puñales para que me des la muerte... El primero, indiferencia, sonrisa que va y que viene y que se adentra en la carne como una rosa de nieve. El segundo, de traición; mi espalda ya lo presiente, dejando sin primavera un árbol de venas verdes. Y el último acero frío, por si valentía tienes y me dejas, cara a cara, amor, de cuerpo presente. He comprado tres puñales para que me des la muerte... LLUVIA (1930) a Conchita Herrera ¡Te quiero!, me dijiste, y la flor de tu mano puso un arpegio triste sobre el viejo piano. (En la ventana oscura la lluvia sonreía... Tamboril de dulzura. Gong de monotonía). -¿Me querrás tú lo mismo? Y en tu voz apagada hubo un dulce lirismo de magnolia tronchada. (La lluvia proseguía llorando en los cristales... Cortina de agonía. Guadaña de rosales). -¡Para toda la vida!, te dije sonriente. Y una estrella encendida te iluminó la frente. (La lluvia proseguía llamando en la ventana con una melodía antigua de pavana). Después, casi llorando, yo te dije: ¡Te quiero! Y me quedé mirando tus pupilas de acero. -¡Para toda la vida! dijiste sonriente, y una duda escondida me atravesó la frente. (En la ventana oscura la lluvia proseguía rimando su amargura con la amargura mía). ENCUENTRO Me tropecé contigo en primavera, una tarde de sol delgada y fina, y fuiste en mi espalda enredadera y en mi cintura, lazo y serpentina. Me diste la blandura de tu cera y yo te di las sal de mi salina. Y navegamos juntos, sin bandera, por el mar de la rosa y de la espina. Y después, a morir, a ser dos ríos sin adelfas, oscuros y vacíos, para la boca torpe de la gente... Y por detrás, dos lunas, dos espadas, dos cinturas, dos bocas enlazadas y dos arcos de amor de un mismo puente. CENTINELA DE AMOR Te puse tras la tapia de mi frente para tenerte así mejor guardado y te velé, ¡ay, amor!, diariamente con bayoneta y casco de soldado. Te quise tanto, tanto, que la gente me señalaba igual que a un apestado; ¡pero qué feliz era sobre el puente de tu amor, oh, mi río desbordado! Un día me dijiste: -No te quiero... y mi tapia de vidrios y de acero a tu voz vino al suelo en un escombro. La saliva en mi boca se hizo nieve, y me morí como un jacinto breve apoyado en la rosa de tu hombro. NECESITO DE TI Necesito de ti, de tu presencia, de tu alegre locura enamorada. No soporto que agobie mi morada la penumbra sin labios de tu ausencia. Necesito de ti, de tu clemencia, de la furia de luz de tu mirada; esa roja y tremenda llamarada que me impones, amor, de penitencia. Necesito tus riendas de cordura y aunque a veces tu orgullo me tortura de mi puesto de amante no dimito. Necesito la miel de tu ternura, el metal de tu voz, tu calentura. Necesito de ti, te necesito. DUDA ¿Por qué tienes ojeras esta tarde? ¿Dónde estabas, amor, de madrugada, cuando busqué tu palidez cobarde en la nieve sin sol de la almohada? Tienes la línea de los labios fría, fría por algún beso mal pagado; beso que yo no sé quién te daría, pero que estoy seguro que te han dado. ¿Qué terciopelo negro te amorena el perfil de tus ojos de buen trigo? ¿Qué azul de vena o mapa te condena al látigo de miel de mi castigo? ¿Y por qué me causaste este pena si sabes, ¡ay, amor!, que soy tu amigo? MUERTO DE AMOR No lo sabe mi brazo, ni mi pierna, ni el hilo de mi voz, ni mi cintura, ni lo sabe la luna que está interna en mi jardín de amor y calentura. Y yo estoy muerto, sí, como una tierna rosa, o una gacela en la llanura, como un agua redonda en la cisterna o un perro de amarilla dentadura. Y hoy que es Corpus, Señor, he paseado mi cadáver de amor iluminado, como un espantapájaros siniestro. La gente, sin asombro, me ha mirado y ninguno el sombrero se ha quitado para rezarme un triste Padrenuestro. CUATRO SONETOS DE AMOR I Decir "te quiero" con la voz velada y besar otros labios dulcemente, no es tener ser, es encontrar la fuente que nos brinda la boca enamorada. Un beso así no quiere decir nada, es ceniza de amor, no lava hirviente, que en amor hay que estar siempre presente, mañana, tarde, noche y madrugada. Que cariño es más potro que cordero, más espina que flor, sol, no lucero, perro en el corazón, candela viva... Lo nuestro no es así, a qué engañarnos, lo nuestro es navegar sin encontrarnos, a la deriva, amor, a la deriva. II Me avisaron a tiempo: ten cuidado, mira que miente más que parpadea, que no le va a tu modo su ralea, que es de lo peorcito del mercado. Que son muchas las bocas que ha besado y a lo mejor te arrastra en su marea y después no te arriendo la tarea de borrar el presente y el pasado. Pero yo me perdí por tus jardines dejando que ladraran los mastines, y ya bajo la zarpa de tus besos me colgué de tu boca con locura sin miedo de morir en la aventura, y me caló tu amor hasta los huesos. III Otro domingo más sintu mirada, dejándome morir junto a la gente que pasa y que traspasa indiferente a mi canción de amor desesperada. Una yegua de celos colorada corre llena de furia por mi frente y galopa de oriente hasta occidente en busca de tu falsa coartada... Porque yo sé de más que en esta hora hay alguien que los labios te devora y comparte la cepas de tu vino. Mas, como de perderte tengo miedo, no ahondo en la maraña de tu enredo y comulgo con ruedas de molino. IV Peso poco en tu vida, casi nada, como un leve rumor, como una brisa, como un sorbo de fresca limonada bebido sin calor y a toda prisa. No adelanto el compás de tu pisada, ni distraigo la salve de tu misa, y en tu frente de nardo desvelado no llego ni a recuerdo ni a sonrisa. Y en cambio tú eres todo, mi locura, mi monte, mi canción, mi mar templado, el pulso de mi sangre, la llanura donde duermo sin sueño ni pecado, y el andamio en que apoyo con ternura este amor que nació ya fracasado. RÉQUIEM POR FEDERICO I Lo mataron en Granada, una tarde de verano y todo el cielo gitano recibió la puñalada... Sangre en verso derramada, poesía dulce y roja que toda la vega moja en amargo desconsuelo "sin paño de terciopelo ni cáliz que la recoja". ¯ (Por cielos de ceniza se va el poeta; la frente se le riza como veleta. Toda Granada es una plazoleta deshabitada) ¯ II "Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos". En la palma de sus manos como un niño lo traían... Las mujeres se rompían los volantes de la enagua, y el Darro bailaba el agua en un triste soniquete que sonaba a martinete y a cante grande de fragua... ¯ (¡Encended los faroles; romped el velo; cantad por "caracoles", que viene el duelo! ¡Como una espada, llevadlo, así, entre "oles" por su Granada) ¯ III No te vayas buen amigo quédate aquí con nosotros; están soltando los potros junto a lo verde del trigo... Están soñando contigo temblando de calentura, gitanas de piel oscura y brillante cabellera y hay una boca que espera morderte labio y cintura... ¯ (Desnúdate deprisa, que vengo herido; quédate con la risa como vestido... Quiero beberte y que luego dormido venga la muerte...) ¯ IV "Rosa de los Camborios gime sentada a la puerta" medio viva y medio muerta entre paños mortuorios. A la luz de los velorios, con pena de jazmín chico, cual dos palomas sin pico muestra sus pechos helados, heridos y acuchillados lo mismo que Federico. ¯ (¡Que doble, bronce y plata, la Vela, Vela, que se ha muerto la nata de la canela! Mi bien amado de limón y ciruela va amortajado...) ¯ V Ignacio Sánchez Mejías "con toda su muerte al hombro" sale pálido de asombro a las barandas sombrías... Todas las ganaderías mugen a la misma hora y en el filo de la aurora, junto a los bravos erales, sobre el mar de los trigales, la brisa también lo llora... ¯ (¡Ignacio, dame el vaso con el ungüento; no puedo dar un paso, ya no me siento! Quiero abrazarte, pero me ciega un viento de parte a parte...) ¯ VI Dentro de su traje oscuro te nombra Bernarda Alba... la tarde pinta de malva la rosa blanca del muro. En la calle pisa duro un caballo sin jinete; dan en la torre las siete y Angustias, con voz sombría, solloza un Ave María derrumbada en el poyete. ¯ (Por la tapia del huerto te llamé en vano... -¡Dime que no está muerto Pepe, el Romano!- Ciego de zambra, con un Ángel gitano va por la Alhambra...) ¯ VII -¿De quién es ese lamento que sobre la noche rueda?... -De Marianita Pineda, que está bordando en el viento... Con hilos de sentimiento, a la vez que borda y canta y con mano fina planta entre sangrientos jardines una rosa de carmines que enjoyará su garganta... ¯ (¿Qué bordas, Marianita, sobre esa tela? La flor para una cita que me desvela... ¡En seda cuaja lo que Granada grita que es su mortaja...) ¯ VIII "¡Hijo con un cuchillito que apenas cabe en la mano", de tu romance gitano cortaron la flor del grito! ¡Ay, qué dolor infinito de pedernal y de rosa; voy y vengo como loca sin que consolarme pueda porque ni un hijo me queda para llevarme a la boca! ¯ (Aquel traje de pana que se ponía... Aquella faja grana que se ceñía... ¡Tanto cuidarlo, y una flor de canana para matarlo!). ¯ IX Desde su balcón volado, pálida, triste y mocita, te llama Doña Rosita, con el aliento apagado... Un heliotropo morado le acuchilla las ojeras y corta con sus tijeras adormecidas de herrumbre su corazón hecho lumbre por cincuenta primaveras... ¯ (¿Quién cambió los papeles en el piano? ¿Quién secó los claveles de mi verano...? ¡Ay, qué tormento! ¿Dónde estás, primo hermano, que no te siento?) ¯ X Sobre el hoyo de la cama donde su flor se le mustia igual que un río de angustia una mujer se derrama... Llama en vano, llama y llama al hijo que se le esconde... -¿En qué jardines, en dónde, hallar mi nardo de esperma...? Grito preñado de Yerma al que el hijo no responde... ¯ (¡A la nana, mi niño, que es madrugada...! ¡A la nana, cariño, flor de Granada! ¡Si yo pudiera quedarme embarazada yo te pariera!) - XI "Antonio Torres Heredia Camborio de dura crin", llora al filo de la media noche por el Albaicín... Suena la voz de un muecín como una fuente delgada, y desde Sierra Nevada, una paloma doliente, baja a besarle la frente al poeta de Granada... (¿A dónde vas, amigo, con tu secreto? Te llevarás conmigo voz y soneto... ¡Cómo gemía dentro de tu esqueleto la poesía!) * * * |
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| Autor: | Rosa [ 23 Abr 2012, 21:57 ] |
| Asunto: | Re: Rafael de León Poemas Segunda parte. |
Gracias no tengo palabras para agradecerte. |
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| Autor: | Juan Castellanos [ 24 Abr 2012, 03:01 ] |
| Asunto: | Re: Rafael de León Poemas Segunda parte. |
Rosa escribió: Gracias no tengo palabras para agradecerte. Gracias Rosa, por comentar. Te envío saludos. |
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