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| Rafael de León Canciones https://rosasyversos.es/viewtopic.php?f=24&t=6471 |
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| Autor: | Juan Castellanos [ 22 Abr 2012, 22:42 ] |
| Asunto: | Rafael de León Canciones |
TÚ ERES MI MARÍO I ¿Por qué inclinas la cabesa? ¿Por qué llegas a la mesa sin mirarme cara a cara? ¿Qué cavilas? ¿Dónde estás? Como si un remordimiento te amargara el pensamiento y un delito me ocurtaras que no puedes confesá. ¿Qué te pasa a ti, arma mía, que despresias la comía, que te está asomando er llanto sin motivo ni rasón y te pones amarillo cuando miras er cuchillo como si te diera espanto de una mala tentasión? ESTRIBILLO Toma tu copita, tu sigarro puro, y anda y que te miren las niñas bonitas. ¡Te tengo seguro! Que si ayer viniste casi amanesiendo fue por los amigos... Que te entretuviste... ¡Yo to lo comprendo! Yo soy mu dichosa, yo no desconfío... Por más que le gustes a las buenas mosas... ¡Tú eres mi marío! II ¿Por qué duermes intranquilo? ¿Por qué vives siempre en vilo si yo no te pido cuentas de ande vienes y ande vas? ¡Si es por mí por quien suspiras! Lo demás sé que es mentira... Ni le pasas una renta, ni es tu amó, ni lo será. Ni mereses un castigo porque hablando tú conmigo te equivoques y me suertes otro nombre de mujé... Son cosillas pasajeras que, si yo me las creyera, meresiera hasta la muerte por dudá de tu queré. ESTRIBILLO Ese oló que llevas a mí no me asusta... Tú te has perfumado por hasé la prueba... Pa ve si me gusta. Toma, este pañuelo... ¿Quién te lo ha prestao? No me gastes bromas para darme selos... ¡Qué susto m'has dao! Vete a da una güerta, tráeme argún regalo, que yo no m'acuesto... Yo estaré en la puerta por si vienes malo. ESTRIBILLO (repetición) No vivas pendiente del murmullo ajeno, ni de que me venga contando la gente... ¡Yo sé que eres bueno! ¡Yo soy mu dichosa! ¡Yo no desconfío!... Son criticasiones de cuatro envidiosas... ¡Yo sé que eres mío! ALMUDENA I Yo iba vendiendo violetas una tarde de mayo por la Plaza de Oriente, y me encontré con sus ojos que me dieron la vida y me dieron la muerte. ¿Me querrás un poquito?, él me dijo bajito con voz de primavera. Te querré tanto, y tanto, que puede que con llanto no pague lo que te quiera. Y aquella tarde clara no vendí mis violetas en la Plaza de Oriente, ni escuché aquel romance que cantaban los niños enredor de la fuente. ESTRIBILLO Almudena, mi Almudena, no te vayas tú de aquí, que él es duque y tú una pobre violetera de Madrid. A ese hombre lo hemos visto con el rey ir y venir, con su sable y su plumero y su capa carmesí. Arroyo claro, fuente serena. Si te vas con el duque, ¡pobre Almudena, pobre Almudena! II Ya no vendí más violetas y viví entre damascos como reina y señora, pero su amor fue cambiando y ahora soy yo quien pide, quien suplica y quien llora. Y papá ¿nunca viene?, me pregunta quien tiene derecho a preguntarme. Y le digo: mañana. Y miro a la ventana para no delatarme. Y ahora he vuelto de nuevo a pasar como entonces por la Plaza de Oriente, y he escuchado el romance que cantaban los niños enredor de la fuente. ESTRIBILLO ¿Dónde vas, pobre Almudena? ¿Dóde vas triste de ti? Voy en busca de mi amante que ayer tarde no lo vi. Nosotros sí que lo vimos con su capa carmesí., dando el brazo a una duquesa más bonita que un jazmín. Arroyo claro, fuente serena. Olvídate del duque, ¡pobre Almudena, pobre Almudena! __ __ __ (recitado) Él me dijo que vendría antes que llegase abril, con un anillo de oro para conmigo cumplir. (cantado) No lo esperes, Almudena, porque nunca ha de venir, que él es duque y tú una pobre violetera de Madrid. Arroyo claro, fuente serena. Olvídate del duque, ¡pobre Almudena, pobre Almudena! NO ME QUIERAS TANTO I Yo tenía veinte años y él me doblaba la edá. En mis sienes había noche y en las suyas madrugá. Antes que yo lo pensara mi gusto estaba cunplío; na me faltaba con él. Me quería con locura, con tos sus cinco sentíos, yo me dejaba queré. Amor me pedía como un pordiosero, y yo le clavaba, sin ver que sufría, cuchillos de acero. ESTRIBILLO ¡No me quieras tanto ni llores por mí! No vale la pena que por mi cariño te pongas así. Yo no sé quererte lo mismo que tú, ni pasar la vida pendiente y esclava de esa esclavitú. ¡No te pongas triste, sécate ese llanto! Hay que estar alegre, mírame y aprende: ¡No me quieras tanto...! II Con los años y la vía ha cambiado mi queré y ahora busco de su labios lo que entonces desprecié. Cegaíta de cariño yo le ruego que me ampare, que me tenga cariá. Se lo pido de rodillas por la gloria de su mare y no me sirve de na. Como una mendiga estoy a su puerta y con mis palabras mi pena castiga dejándome muerta. (AL ESTRIBILLO) ESTRIBILLO (Repetición) De to lo del mundo sería capaz, con tal que el cariño que tú me tuviste volviera a empezar. Por lo que más quieras sécame este llanto maldigo la hora en que yo te dije: "¡No me quieras tanto!" LA ZARZAMORA I En el café de Levante, entre palmas y alegría, cantaba la Zarzamora. Se lo pusieron de mote porque dicen que tenía los ojos como la mora. Le habló primero a un tratante, y olé, y luego fue de un marqué que la llenó de brillantes, y olé, de la cabeza a los pié Decía la gente que si era de hielo, que si de los hombres se estaba burlando, hasta que una noche, con rabia de celos, a la Zarzamora pillaron llorando. ESTRIBILLO ¿Qué tiene la Zarzamora que a todas horas llora que llora por los rincones? Ella que siempre reía y presumía de que partía los corazones. Del querer hizo la prueba y un cariño conoció que la trae y que la lleva por la calle del doló. Los flamencos del colmao la vigilan a deshora, porque están empesinaos en saber del queré desgrasiao que embrujó a la Zarzamora. II Cuando sonaban las doce, una copla de agonía lloraba la Zarzamora, mas nadie daba razones ni el intríngulis sabía de aquella pena traidora. Pero una noche al Levante, y olé, fue a buscarla una mujé; cuando la tuvo delante, y olé, se dijeron no sé qué. De aquello que hablaron ninguno ha sabío, mas la Zarzamora lo dijo llorando en una coplilla que pronto ha corrío y que ya la gente la va publicando: ESTRIBILLO ¿Qué tiene la Zarzamora que a todas horas llora que llora por los rincones? Ella que siempre reía y presumía de que partía los corazones. "Lleva anillo de casao", me vinieron a desí, pero ya lo había besao y era tarde para mí. Que publiquen mi pecao y el pesar que me devora y que tos me den de lao al saber del querer desgrasiao que embrujó a la Zarzamora. CON DIVISA VERDE Y ORO I Vino en un rayo de luna, de luna del mes de enero; era un chiquillo de Osuna que quería ser torero. -Ganadera salmantina, yo la nombro por madrina, que, el dinero y el cartel, si algún día los consigo, pongo al cielo por testigo que me caso con usted. Un ¡ole! en la tienta por su valentía y un duende en mis venas que así me decía: ESTRIBILLO Ganadera con divisa verde y oro, ten cuidado, que el amor no te sorprenda como el toro desmandado. Por tu hacienda y tu apellío se te guarda devoción, y un clavel en tu vestío llamaría la atención. En tus ojos se adivina la locura de un "te adoro". Has de ser como la encina, ganadera salmantina con divisa verde y oro. II Ya es un torero de fama, dinero y categoría; ya es su pasión una llama que me ronda noche y día. Por tres veces me ha pedido que lo tome por marido, por tres veces dije ¡no!, y la causa está en Osuna, morenita de aceituna que por mí se le olvidó. Y son, en mis noches de penas mortales, cuchillos las coplas de mis mayorales: ESTRIBILLO Ganadera con divisa verde y oro, dueña mía, cuánto diera por salvarte de ese toro de agonía. Con tu hacienda y tu apellío ya te sobra en qué pensar y hasta el luto del vestido te lo debes de quitar. Porque así no se adivina que enterrastes un "te adoro" bajo el tronco de una encina, ganadera salmantina con divisa verde y oro. ¡MAÑANA SALE! I Tiene el color del semblante de una virgen de marfil, lleva en los labios un cante y en la mano un QUINCE MIL. De un coche de dos caballos sale una voz con corona: "Si quieres, rosa de mayo, seré el vasallo de tu persona". Palabras que lleva el viento y luto en el corazón... La calle del Sacramento sintió el lamento de su pregón. ESTRIBILLO ¿A quién le vendo la suerte? ¡Mañana sale y está premiado! (Mis ojos tienen que verte por tres puñales atravesado). ¡La fortuna, pa mañana! ¿Quién me compra un QUINCE MIL? (Te repiquen las campanas a la hora de morir). ¡Cuatro series!, ¡qué bonitas! ¡Voy tirando los caudales! ¡Son de doña Manolita! ¿Quién me compra esta penita? ¡Mañana, mañana sale! II Yendo de juerga en su coche con corona de marqués, le dieron muerte una noche en la calle Lavapiés. Nadie el motivo sabía, nadie conoce la clave. La niña que le vendía la lotería sí que lo sabe. Quizás un mismo cuchillo vengó una doble traición. Envuelto en su mantoncillo va el estribillo de esta canción: ESTRIBILLO ¿A quién le vendo la suerte? ¡Mañana sale y está premiado! (A mí me dieron la muerte con los puñales que te han clavado). ¡La fortuna, pa mañana! ¿Quién me compra un QUINCE MIL? (Que me doblen las campanas y me entierren junto a ti). ¡Cuatro series!, ¡qué bonitas! ¡Voy tirando los caudales! ¡Son de doña Manolita! ¿Quién me compra esta penita? ¡Mañana, mañana sale! ESTRIBILLO (final) Y en el filo de la aurora, desde Sol a Chamberí, nadie sabe por qué llora pregonando un QUINCE MIL. ¡Cuatro series!, ¡qué bonitas! ¡Voy tirando los caudales! ¡Son de doña Manolita! ¿Quién me compra esta penita? ¡Mañana, mañana sale! CÁRCEL DE ORO I Cuando tú me diste amparo no era más que una gitana con un traje de volantes y una enagua armidoná, y me vi por tu cariño, de la noche a la mañana, convertía en una reina de brillantes coroná. Pero a mí desde el principio me cansaba tu ternura, me agobiaba aquel encierro que me impuso tu pasión, y una noche en que tus celos me colmaron de amargura con la hiel de mis palabras yo maté tu corazón: ESTRIBILLO Tanto decirme "te quiero", -te quiero-, yo no lo puedo aguantá, como un pájaro me muero, -me muero-, necesito libertá. Abre puertas y cerrojos que me dé la luz del sol, que están ciegos ya mis ojos de tinieblas y doló. Por mi mare yo te imploro y te lloro que no pienses más en mí; no te quiero, no te adoro, y no sirvo pa viví en esa cárcel de oro. II Y con prisa por dejarte yo me fui por los caminos, con mis coplas y mis sueños y mis ansias de viví y ar momento mis volantes se enredaron entre espinos y los nardos y las rosas fueron cardos para mí. Del vinagre que ahora bebo la curpita es sólo mía y mardigo hasta la hora que probé la libertá. Pordiosera de cariño te suplico noche y día que en la cárcel de tus brazos tú me vuelvas a encerrá. ESTRIBILLO Vuelve a decirme "te quiero", -te quiero-, vuelve a decirlo, por Dio, sin oirlo yo me muero, -me muero-, como un nardo sin oló. Pa borrarte los agravios que te hice padecé, si pudiera de mis labios me arrancara hasta la piel. Vale más que los tesoros del moro tu cariño para mí. Por tu madre yo te imploro que me encierres pa viví en esa cárcel de oro. ESTRIBILLO (final) A una fragua yo me echara pa salí purificá, si de nuevo tú en mi cara te volvieras a mirá. Vale más que los tesoros del moro tu cariño para mí. Por tu madre yo te imploro que me encierres pa viví en esa cárcel de oro. ROMANCE DE VALENTÍA I Era muy poco en la vía, tan poco, que nada era. Por no tener no tenía ni mare que lo quisiera. Era un triste afisionao que buscaba la ocasión de dejar en un cercao frente a un toro el corazón. Romance de valentía, escrito con luna blanca y gracia de Andalucía en campo de Salamanca. ESTRIBILLO Embiste, toro bonito, embiste por cariá. Morir se me importa un pito pues nadie me iba a llorá. Aquí no hay plaza ni nombre ni traje tabaco y oro, aquí hay un niño muy hombre que está delante de un toro. En matarme no repares, te concedo hasta el perdón, y como no tengo mare, la Macarena me ampare si me cuelgas de un pitón. II Todas las noches saltaba sin miedo la talanquera y a cara y cruz se jugaba al toro la vía entera. Quizá fuera colorao el buré que lo embistió y mordiendo su costao malherido le dejó. Romance de valentía teñido con luna blanca y sangre de Andalucía en campo de Salamanca. ESTRIBILLO ¡Adios, plaza de Sevilla, ya nunca me habrás de ve pisar tu arena amarilla con tanto que lo soñé! ¡Adios, capote de sea, que fuiste mi compañero, morir en esta pelea es cosa de buen torero! Ya vestío de alamares no ha de verme la afición, y como no tengo mare, la Macarena me ampare y me dé su bendición. (Recitado) Allí quedó ante la fiera, ninguno lo vio caé, nadie rezó tan siquiera un padrenuestro por é. (Cantado) Por él ninguna serrana lloró de luto vestía. Por él ninguna campana dobló amaneciendo el día. Pero, en cambio, entre asusenas y entre velas enrisás, en San Gil la Macarena sí que lloraba de pena por la muerte del chavá. Y SIN EMBARGO TE QUIERO I Me lo dijeron mil veses, mas yo nunca quise poner atención. Cuando vinieron los llantos ya estabas muy dentro de mi corazón. Te esperaba hasta muy tarde, ningún reproche te hasía; lo más que te preguntaba era que si me querías. Y bajo tus besos en la madrugá, sin que tú notaras la cruz de mi angustia solía cantá: ESTRIBILLO Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vía, más que al aire que respiro y más que a la mare mía. Que se me paren los pulsos si te dejo de queré, que las campanas me doblen si te farto arguna ve. Eres mi vía y mi muerte, te lo juro, compañero, no debía de quererte, no debía de quererte y sin embargo te quiero. II Vives con unas y otras y na se te importa de mi soledá; sabes que tienes un hijo y ni el apellido le vienes a da. Llorando junto a la cuna me dan las claras del día; ¡mi niño no tiene pare... qué pena de suerte mía! Anda, rey de España, vamos a dormí... Y, sin darme cuenta, en ve de la nana yo le canto así: (AL ESTRIBILLO) ...y Fin. ROMANCE DE LA REINA MERCEDES I Una dalia cuidaba Sevilla en el parque de los Mompansié, ataviada de blanca mantilla parecía una rosa de té. De Madrid con chistera y patillas vino un real mozo muy cortesano y a Mercedes besó en las mejillas pues son los niños primos hermanos. Un idilio de amor empezó a sonreir..., mientras cantan en tono menor por la orillita del Guadalquivir: ESTRIBILLO María de las Mercedes, no te vayas de Sevilla, que en nardo trocarse puede el clavel de tus mejillas. Que quieras o que no quieras y aunque tú no dices nada se nota por tus ojeras que estás muy enamorada. Rosita de Andalucía, Amor te prendió en sus redes y puede ser que algún día amor te cueste la vía, María de las Mercedes. II Una tarde de la primavera Merceditas cambió de color y Alfonsito, que estaba a su vera, fue y le dijo: "¿Qué tienes, mi amor?" Y lo mismo que una lamparita se fue apagando la soberana, y las rosas que había en su carita se le volvieron de porcelana. Y Mercedes mirió empezando a vivir, y a la plaza de Oriente, ¡ay dolor!, para llorarla fue todo Madrid. ESTRIBILLO María de las Mercedes, mi rosa más sevillana, ¿por qué te vas de mis redes de la noche a la mañana? De amores son mis heridas y de amor mi desengaño al verte dejar la vida a los dieciocho años. Adiós, princesita hermosa, que ya besarme no puedes. Adiós, carita de rosa, adiós, mi querida esposa, María de las Mercedes. ESTRIBILLO (final) En hombros por los Madriles, cuatro duques la llevaron y se contaron por miles los claveles que la echaron. Te vas camino del cielo sin un hijo que te herde. España viste de duelo y el rey no tiene consuelo, ¡ay, María de las Mercedes! TRINIÁ I Al Museo de Sevilla iba a diario Juan Miguel a copiar la maravillas de Murillo y Rafael. Y por las tardes, como una rosa de los jardines que hay en la entrá, pintaba a Trini, pura y hermosa, como si fuera la Inmaculá. Y decía el chavalillo: "Pa que voy a entrar ahí, si es la Virgen de Murillo la que tengo frente a mí". ESTRIBILLO Triniá, mi Triniá, la de la Puerta Real, carita de nazarena, con la Virgen Macarena yo te tengo compará; algo tu vida envenena, qué tienes en la mirá que no me pareces buena, Triniá, mi Trini, ay... mi Triniá. II El Museo sevillano un mal día visitó un banquero americano que de Trini se prendó. Y con el brillo de los diamantes la sevillana quedó cegá y entre los brazos de aquel amante huyó de España la Triniá. Y ante el cuadro no acabao así decía el pintor: "Tú me has hecho desgraciao, sin ti qué voy a hacer yo". (AL ESTRIBILLO) TATUAJE I Él vino en un barco de nombre extranjero, lo encontré en el puerto un anochecer cuando el blanco faro sobre los veleros su beso de plata dejaba caer. Era hermoso y rubio como la cerveza; el pecho tatuado con un corazón. En su voz amarga había la tristeza, doliente y cansada, del acordeón. Y entre dos copas de aguardiente sobre el manchado mostrador él fue contándome entre dientes la vieja historia de su amor: ESTRIBILLO Mira mi brazo tatüado con este nombre de mujer. Es el recuerdo del pasado que nunca más ha de volver. Ella me quiso, y me ha olvidado, en cambio, yo no la olvidé, y para siempre voy marcado con este nombre de mujer. II Él se fue una tarde con rumbo ignorado en el mismo barco que lo trajo a mí, pero entre mis labios se dejó olvidado un beso de amante que yo le pedí. Errante lo busco por todos los puertos; a los marineros pregunto por él, y nadie me dice si está vivo o muerto y sigo en mi duda, buscándolo fiel. Y voy sangrando lentamente, de mostrador en mostrador, ante una copa de aguardiente donde se ahoga mi dolor. ESTRIBILLO Mira tu nombre tatüado en la caricia de mi piel, a fuego lento lo he marcado y para siempre iré con él. Quizá ya tú me has olvidado, en cambio, yo no te olvidé, y hasta que no te haya encontrado sin descansar te buscaré. (Recitado) Escúchame, marinero, y dime: ¿qué sabes de él? Era gallardo y altanero, y era más dulce que la miel. Mira su nombre de extranjero escrito aquí, sobre mi piel. (Cantado) Si te lo encuentras, marinero, dile que yo muero por él. OJOS VERDES I Apoyá en er quisio de la mansebía miraba ensenderse la noche de mayo; pasaban los hombres y yo sonreía hasta que a mi puerta paraste el caballo. "Serrana, ¿me das candela?" Y yo te dije: "Gaché, ven y tómala en mis labios que yo fuego te daré". Dejaste er caballo y lumbre te di, y fueron dos verdes luceros de mayo tus ojos pa mí. ESTRIBILLO Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. Ojos verdes, verdes, con brillo de faca, que están clavaítos en mi corazón. Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna, no hay más que unos ojos que mi vía son. Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. II Vimos desde el cuarto despertar el día y sonar el alba en la Torre la Vela. Dejaste mis brazos cuando amanecía y en mi boca un gusto de menta y canela. "Serrana, para un vestío yo te quiero regalá". Yo te dije: "Estás cumplío, no me tienes que dar na". Subiste ar caballo, te fuiste de mí y nunca una noche más bella de mayo he vuelto a viví. (AL ESTRIBILLO) (... y Fin) LA CHIQUITA PICONERA I El pintor la respetaba lo mismo que algo sagrao y su pasión le ocultaba porque era un hombre casao. Ella lo camelaba con alma y vía hechisá por la magia de su paleta y al igual que una llama se consumía en aquella locura negra y secreta. ESTRIBILLO Y cuando de noche Córdoba dormía... y era como un llanto la fuente del Potro, una voz decía: ¡Ay, chiquita piconera, mi piconera chiquita! Esta carita de cera a mí el sentío me quita. Te voy pintando, pintando ar laíto der brasero y a la vez me voy quemando de lo mucho que te quiero. ¡Várgame San Rafael, tener el agua tan cerca y no poderla bebé! II Ella rompió aquel cariño y le dio un cambio a su vía, y el pintor iguá que un niño lloró al mirarla perdía. Y cambió hasta la línea de su pintura, y por calles y plazas lo vió la gente deshojando la rosa de su amargura como si en este mundo fuera un ausente. ESTRIBILLO Y cuando de noche Córdoba dormía... y era como un llanto la fuente del Potro, el pintor gemía: ¡Ay, chiquita piconera, mi piconera chiquita! Toa mi vía yo la diera por contemplar tu carita. Mira tú si yo te quiero que sigo y sigo esperando ar laíto der brasero para seguirte pintando. ¡Várgame la Soleá, haber querío orvidarte y no poderte orviá! |
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| Autor: | Rosa [ 23 Abr 2012, 21:49 ] |
| Asunto: | Re: Rafael de León Canciones |
Que recuerdos me imagino a mis abuelos oyendo esas canciones y me las cantaban mi abuela me inculco el arte en las venas ella era una mujer que le gustaba el cante el flamenco, toda la música en general y esas letras de las canciones de Rafael me llenaron la mente con recuerdos bellos de mi niñez , gracias un abrazo |
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| Autor: | Juan Castellanos [ 24 Abr 2012, 03:10 ] |
| Asunto: | Re: Rafael de León Canciones |
Rosa escribió: Que recuerdos me imagino a mis abuelos oyendo esas canciones y me las cantaban mi abuela me inculco el arte en las venas ella era una mujer que le gustaba el cante el flamenco, toda la música en general y esas letras de las canciones de Rafael me llenaron la mente con recuerdos bellos de mi niñez , gracias un abrazo Me alegra mucho.
Gracias por comentar. |
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