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El principal enemigo de los proyectos a cumplir, es el aplazar, se trata de un trastorno anímico denominado también <abulia>, quien lo padece, se ve incapaz de administrar el tiempo de forma realista, por lo que nunca encuentra el momento, de hacer aquello que tenía previsto. La persona abúlica, no ha perdido el oficio de soñar, pero suele abrumarse ante el inicio de un proyecto. En su libro " No lo dejes para mañana", la doctora S. Roberts, atribuye ésta actitud al miedo a fracasar, por desconfiar de sus posibilidades para llevarlo a término. Estas personas, bajo el disfraz del realismo, tratan de desanimar a los demás en sus proyectos, para no quedar en evidencia al compararse. Cuando nos enfrentamos a retos aparentemente imposibles, cuando nos advierten que no estamos preparados para hacer esto o aquello, o que tan siquiera merece la pena intentarlo porque no lo lograremos, entonces es cuando debemos responder. " Si se puede".
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