|
El mundo exige orden pero se siente fascinado por los excéntricos. " Son las personas, que están fuera del centro", personas, que tienen la capacidad de transformarlo, justamente porque lo miran desde fuera y ven sus carencias. La historia de la ciencia, la filosofía y el arte, está llena de ese tipo de personajes que provocan diciendo cosas como que la Tierra, no es plana, que Dios ha muerto etc. Entre los campos de la actividad humana que invitan a la transgresión, probablemente el de los artistas plásticos se lleve la palma. Uno de los más sutiles y analíticos en el arte de la extravagancia, fue René Magritte. Este pintor surrealista, quería comprobar las reacciones de una persona normal cuando es objeto de una experiencia exótica. Llevó a cabo un experimento osado en este sentido, con resultados asombrosos. Invitó a su casa a un prohombre del mundo del arte, un señor que hablaba con autoridad sobre filosofía y estética... En un momento de la conversación, el hombre se acercó a la chimenea y Magritte que estaba detrás, aprovechó para darle una patada en el trasero. El invitado se volvió escandalizado hacia el pintor, el cual mantuvo sin embargo el hilo de la conversación, muy serio como si nada hubiera sucedido. Después de unos segundos de desconcierto, el prohombre también siguió conversando como si nada hubiera sucedido.
|