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Poema Humorístico
Siempre contando leyendas aquellos, los más ancianos. Que para espantar el mal se debía rezar un rosario.
Mi bisabuela, una viejita partera siempre que me zarandeaba era y que por no temerle, a espíritus que volaban.
Una noche bien recuerdo se escucho como un silbido, y yo salte de mi cama también se escucharon gritos.
Mi viejita ya tenia su veladora prendida arrodíllate mi hija, me dijo ella muy solemne vamos a rezar al padre, a Jesús y hasta a Maria, porque lo que esta allá afuera tiene garras y camina.
Para que les cuento a ustedes, mis rodillas me temblaban y mis ojos bien abiertos miraban la vieja puerta, pensando que se abriría y que por ella entraría, un ser temible y terrible arrastrando larga cola.
No pude dormir un rato, y eso que yo era muy chica cuando vi la claridad colarse por la ventana, salí corriendo a la casa donde dormía mi madre, y pensé que me seguía ese ser para matarme.
Mis padres solo miraban mi cuerpo en puro temblor dijo ella, el alcanfor, corre que se nos desmaya, y busco en un gavetero una botella con plantas, echándola en mi cabeza, yo quede toda empapada.
Transcurrieron varios días y yo hasta me persignaba cada vez que me acordaba de aquella noche tan larga, hoy día que escucho historias de muertos y aparecidos, busco la Biblia y leyendo me armo de valor, amigos.
Autora Adelaida Garcia (Aidaluz) Código: 1102258575671
_________________   La hipocresía anda en carro (coche) convertible, al aire y despeinada.
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