 Al dios sol
 Sonriendo, enajenado y bello se aproxima a la altura de un rey extra ordinario una cara redonda con ojitos pequeños.
De la penumbra intensa que adormece la tarde batallando se asoma con sus rayos de lumbre y un cielo anaranjado embellece las calles.
Tiene en su poderío una grandeza noble ay, si yo pudiera abrazarte un instante. Pero queman tus brazos y mi mejilla arde.
Bajo un árbol gigante con sus ramas muy verdes escondida te admiro con temor de agitarte. y se que te sonríes aunque no eres un hombre.
Eres algo fantástico tu, dios sol de los Andes de los ricos y pobres de los valles y montes. Eres mi enamorado y yo, yo quiero ser tu amante.
 Autora Adelaida Garcia G. C. Aidaluz
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