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Para estar bien con los demás, hay que estarlo con uno mismo. Ahora que hemos llegado al siglo XXI, estamos muy acostumbrados al contacto con las multitudes, la radio, la televisión, o el ordenador, que hemos olvidado como estar solo con nuestros pensamientos. ¡Pocas cosas hay más difíciles que estar entre cuatro paredes!!. Pero no es menos cierto, que sin un autoconocimiento, no podemos progresar. Son muchas las personas que sienten temor cuando abandona el ajetreo diario, para internarse en los rincones de la mente. Estamos habituados, a que piensen por nosotros- nuestros superiores, los especialistas, los medios de comunicación-, que nos sentimos perdidos en un espacio tan inmenso. Esto hace que rehuyamos el silencio y la soledad, buscando cualquier cosa o motivo que nos sirva de distracción. No obstante, nuestra felicidad, depende del conocimiento que tengamos de nuestras necesidades y limitaciones. Es posible que ignoremos aspectos de nuestra personalidad, que están condicionando nuestro presente.
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