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Infinito, 2012-.... ME BUSCASTE Y ME ENCONTRASTE
¿Cómo empezar? No lo sé. Pero tengo que hacerlo porque es un deseo que brota de mi alma enamorada. Es tan complicado describir en unas cuantas líneas parte de nuestra infinita historia, ¿Cómo inició?, ¿Por qué sucedió? y su continuación. Mil y mil preguntas como éstas rondan en mi corazón y todas sus respuestas retornan siempre al origen de la sin razón.
Cuando te ví por vez primera, el deseo me cautivó. Pero tu condición y los prejuicios infundados, me detuvieron de inmediato, porque así las cosas, te convertiste en esa fruta prohibida que por más que me apeteciera, jamás debía comer. Bueno, eso si quería cumplir con lo que se dice.
Convencida de los rumores y modelos generales, distante permanecía, mientras seguía sumergida en el mundo de la superficialidad, que sólo se construye y se mantiene a base de razón y está libre de sentimientos. Además, a decir verdad, tú siempre me veías como una persona más de ese cúmulo social.
Cumpliendo como siempre con mi rutina de sumisión, mi vida siguió como venía, y la tuya supongo, también. Aunque debo reconocer que en esa ocasión, más bien fue fácil aceptar tal situación, pues no eras más que una ilusión.
Sin embargo, años más tarde, no sé qué pasó, si fue obra del destino que nuevamente nos cruzó; pues ahora estabas en mi puerta tocando con insistencia y con intenciones disfrazadas ¿no? Tus aparentes razones lograron derrumbar tan rápido los mandatos sociales, que en muy poco tiempo mi ingenuidad te entregó las llaves de mi corazón. Así fue que luego, en esos encuentros ocasionales, sujetos a tu disponibilidad y necesidad, te regalé mi inocencia en cuanto a sensaciones se refiere. Difícil de creer, tal vez por mi edad, pero lo que sucedía era que yo pensaba que ese tipo de cosas eran tan controlables como todo lo que había hecho hasta aquel día; qué ilusa, pues no sabía lo que era SENTIR.
Aunque estaba llena de miedo me arriesgué voluntariamente a emprender aquel viaje que me proponía un completo desconocido, por un pasaje que nunca antes había transitado. Te dí la mano y me lancé a la aventura porque parecías confiable. Sin embargo a mitad de camino, cuando ya te sentiste saciado, me abandonaste sin siquiera decirme nada porque no te importaba. Fui yo misma quien se dió cuenta precisamente cuando la ausencia de tu presencia en mi cuerpo, me destruía segundo a segundo por dentro y por fuera; pues todavía estaba allí en ese mundo al que tú mismo me llevaste.
Valentía e instinto te faltó porque de no haber sido por mí, ni siquiera en este instante sabrías que el origen de mi tristeza eras tú. Sólo te la pasabas diciendo: eso fueron cosas de momento, yo quiero ser correcto, deja la bobada, lo tuyo es un caprichito de primer amor, lo sé porque yo sí que tengo experiencia; espera que el tiempo lo cura todo.
Pero yo, que ya me había atrevido a romper los esquemas, no estaba dispuesta a aceptar ese “NO”, como tampoco cedería una vez más a deseos ajenos que en nada saciaban mi sed, simplemente por cumplir con lo que aparentemente se debe; pues yo estaba quieta y vinieron a saquear mi tesoro y eso no lo iba a permitir bajo ninguna circunstancia, porque yo también soy un motivo valioso. Así que en busca de mi objetivo, la ironía, la sátira e incluso los deseos de venganza más profundos perfumaron mi alma, esa que parecía ser tan indefensa y manipulable, pero que ahora estaba más despierta que nunca.
Sin embargo, a pesar de todo mi intenso dolor, había algo muy fuerte que no me permitía hacer justicia por mis propias manos, porque sabes que nada paciente soy, ¿recuerdas?; bueno, era exactamente: “el amor por ti” Así que llegué incluso a rogarte y a sugerirte truequecillos, pero como nada funcionaba, sólo me quedaba dos opciones: morir o mantener la convicción de corazón en mis deseos, pasara lo que pasara, viera lo que viera y escuchara lo que escuchara. Obviamente me fui por la segunda.
Por eso amor mío y gracias a esa fe profunda en mis propios sentimientos y anhelos, logré conquistar con pureza esa alma tuya que fusionada con tu cuerpo, al principio estaba un tanto imponente y luego, poquito a poquito fue cediendo. Como sabes, ahora tú y yo estamos más que felices y vivimos juntos tan enamorados mutuamente hasta la eternidad, pues nuestros centros se siguen encontrando sin cesar en este círculo del destino que se llena de energía con la dinámica de nuestra unión.
Por ahora y eternamente amado mío, te digo que el destino nos cruzó con insistencia porque tú debías aprender y experimentar en carne propia y sin temor lo que ahora es tu día a día, el verdadero amor; y mientras tanto yo, sigo descubriendo y profundizando cada pócima de esa locura que te impregna y que hace parte de ese acto sagrado que gozamos con pasión.
P.D: cuando busques que se te abran puertas nunca subestimes lo que allí puedas encontrar, porque por más débil que parezca, puede que la fuerza de su interior te involucre de por vida en ese jueguito del que fuiste su creador.
Para ti mi amorcito corazón, en el día de nuestro aniversario voluntario….Tu eterna enamorada.
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