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Mi amor,
Llevo horas pensando qué escribirte, pensando qué te gustaría leer. Sin embargo, no se me ocurre nada nuevo que no te haya dicho ya.
Cuantas veces te he dicho tanto sin decirte nada, con solo mirarte a los ojos. Esos ojos, que me llevan a una tranquilidad absoluta, me disipa cualquier duda y me reconforta encontrando un lugar seguro donde resguardarme. Cuantas veces te he dicho, como me gusta tu manera de sonreír. Esas pequeñas marcas que se te forma justo en la comisura del labio, como una mueca traviesa. Tu forma de mirarme de reojo, insinuante, perplejo, como descubriendo algo nuevo y temeroso. Tus gestos, me hacen volver a la infancia y hacerme sentir como aquella niña pequeña que es premiada con un dulce y lo disfruta. Pero este dulce es más intenso, más duradero, más real. Me encanta sentir tu olor, es un olor que me impregna el alma y lo huelo una y mil veces. Es un olor que me embriaga, me hipnotiza, no me canso nunca de él. El timbre de tu voz, incluso lo escucho en sueños. Siempre quiero escucharte y estoy atenta a todo lo que dices. Todo lo que me dices, lo quiero retener en la memoria, cada instante, cada minuto, cada segundo. El tacto de tu piel, cuando entra en contacto con la mía y noto tu calma. Como noto tu hambre y te aferras a mí, con fuerzas hasta quedar sin aliento y finalmente caes rendido en mis brazos y entras en un placentero sueño. Estos momentos que solo vivimos tu y yo, son únicos e irrepetibles.
Antes de que llegaras a mi vida, esos momentos solo eran ilusiones, imaginaciones, desvaríos de cualquier jovencita. Nada comparable con la realidad, qué hermoso! Sin palabras. Los momentos que hemos compartido y los momentos que aún nos queda por compartir. Te he de confesar que muchas noches me quedo observando como duermes, como respiras, observo tu pecho como sube y baja como olas ondeando en un mar calmado, como arrugas la nariz cuando estás a punto de despertarte y como me abrazas cuando me encuentras a tu lado. Me abrazas y noto una calidez, como el de una suave manta en una tarde de lluvia. Compartimos, alegrías, llantos, aventuras, lo compartimos todo y cada día vamos creciendo y aprendiendo juntos. Pensaba que sabía mucho hasta que entraste en mi vida y vi que no sabía nada. Que me faltaba mucho y tengo mucho que aprender y tú a mi lado. Cogidos de la mano aprendiendo lecciones día a día, paso a paso. Hasta el día que yo no pueda seguir tu ritmo.
Para nosotros eres la perfección, mi pequeña perfección, mi gran tesoro. Mi bebé. Te amo hijo mío, como nunca pensé que podría amar y me siento amada, como nunca pensé que me pudieran amar. Con desinterés, sin pedir nada a cambio, más que un acto recíproco de tus muestras de cariño.
Con todo mi amor, tu madre que te adora.
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