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A ti, en el día de nuestro segundo, pero único aniversario ¿Quieres que te escriba una carta, guapa? Bella la mereces, pero no tanto como tú; seamos realistas, no se me pida otra magia que la que siento contigo entre los brazos. Por muy hermosa que sea la escritura y por muy bien que consiguiera escribir yo, seguro que me resultaría imposible elevar ninguna carta a tu altura. Ningún arte te podría alcanzar, eres cenital e inabarcable como el firmamento. Plasmar aquí tu esencia sería pensar en lo excusado, así como reflejar toda la belleza que atesoras, todo lo que me impulsa a escribirte, todo cuanto me inspiras. Por todo ello excede con mucho lo humano la tarea de expresarte con palabras cuánto te amo. Por amor nos fusionamos hace mucho. Divino elixir que nos quintaesenció las almas. Merced a Él conseguimos en nosotros la reunificación gloriosa del ser humano, desdoblado en sexos hasta entonces. Somos un solo ser, seremos únicos y exclusivos siempre, por toda la eternidad, pues este amor nuestro ni con la muerte puede morir. Inseparables como anverso y reverso, pero igualmente aparejados y complementarios, armónicos, nunca enfrentados. Tú mi cielo y yo tu mar, besándonos en el horizonte todo el año, siempre primavera en nuestro calendario amante. Gire cuanto quiera el mundo, que nuestra estación es la misma desde el buen suceso de encontrarnos y sintonizar así, de esta manera divina. Bendita casualidad el conocernos, loado, perpetuo milagro de amor. Siento que cada vez estoy más cerca de ti, más que superpuesto contigo, incorporado ya a tu ser. Y viceversa. Entrelazados por igual, una circunferencia con el principio y sin fin, inagotable circuito de luz en cada mirada cómplice. Soy tu techo y tu suelo, tu mapa y tu territorio, tu pregunta y tu respuesta; tu propuesta y tu anuencia, tu vuelo y tus alas, tu estela y tu lucero; tu mensaje y tu clave, tu buzón y tu llave, tu incuria y tu esmero; tu negro sobre blanco, tu papel y tu tinta, tu carta y tu cartero. Soy tu obediencia y tu orden, tu confusión y desorden, tu explorador y tu guía. Soy tu Luna y tu Sol, tu aire y tu viento, tu viaje y tu destino. Soy Tú.
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