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Como la mosca hipnotizada por la luz azul que, atrayéndola hacía sí, acaba arrancándole su vida, así estoy yo, atrapada en tu espiral. Giro y giro. En la dirección que elija, donde me encuentre y todo cuanto haga me lleva en espiral hacía ti. Sin ti no hay camino. Sin ti no hay más que oscuridad. Tus manos, tus labios, tu infinito cuidado al acariciarme, deslizando tus dedos como juguetonas mariposas, provoca el estremecimiento de mis entrañas. Arranca el suspiro de gozo que aguarda escondido, esperando que su clave sea desvelada para salir al exterior en una explosión de pasión como fuegos artificiales, estallando al son de nuestra sinfonía y extrayendo con fuerza de los instrumentos que toca la orquesta que vela por guardar nuestros secretos. Esta vorágine me apresa y me envuelve en la locura del placer. Giro y giro sin escapatoria posible. Yo que como animalillo indefenso huía temerosa de las oscuras miradas ajenas. Miradas insoportables de censura y represión me oprimían el pecho, anulando mi respiración, mi ente y mi alma. Hoy me miro en tus ojos y veo paz, veo luz, veo amor, respeto y aprobación. Tu mirada abrasa este ser imperfecto que lucha por sobrevivir en una época, en un tiempo, esquivando los golpes que va asestándole la vida. Tu mirada me convierte en una diosa. Tu mirada me hace inmortal. Tú y yo pasaremos pero nuestro amor siempre quedará. Adicta a ti, arrollada por tu torbellino, giro y giro sin querer encontrar la salida. Cuando el inmoral dolor y la indecente injusticia de la vida me acosan, la magia que emanas invade la turbulencia del momento, devolviendo a cada instante el reposo inicial. Estoy enganchada en el remolino de tu huracán. Giro y giro sucumbiendo a tu atractivo. Perdiendo la razón me quedo cautivada de tus infinitos encantos, de tu perseverancia, de tu nobleza, de tu lealtad. El abrazo de tu voz que, como melodía, llega a mis oídos invadiendo lo más íntimo de mi ser. Tu voz que suena en el amanecer como un susurro, me inyecta la valentía para afrontar la dureza del nuevo día. Como un vendaval me arrastras. Giro y giro en este ciclón que me succiona como una ventosa hacía ti. No quiero escapar. Me dejo sorber. Despertar en el mismo lecho es toda mi ambición, fundidos nuestros cuerpos, unidos en una sola piel. Arder en nuestro pequeño infierno, convirtiéndolo en nuestro paraíso terrenal. Quiero estar atrapada en tu espiral. Tu espiral me consume. Giro y giro en la dirección que coja, elija el camino que elija todo me lleva en espiral hacía ti. Giro y giro.
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