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Cartagena 30 de enero 2012 Destino Mar de mares Destinatario marinero de bandera azul Mi marinero amado Te saludo con mi beso, que dejo en mi mano y lanzo al mar, para que el viento te lo lleve, y se pose, en tu boca. En este bullicioso y colorido puerto del Caribe, me quedo esperando, zarpe este, Barco grande, que lleva mi carta. Te la lleva un marinero de mi país de nombre Andrés. Y un regalo para ti. Es una bufanda de lana con nuestros nombres y unos guantes con la fecha en que nos enamoramos. Te paso a contar de mí, que he aprendido unos pasos de tango, para nuestro encuentro. Me detiene tu mirada tranquila. Que a su vez, alimenta mi espera. Añoro el calor de tu pecho para recostarme, y mi oído al canturreo de tu corazón, que deja escapar un suspiro largo, que deja escuchar un violín, mientras el mío, enreda los más románticos versos .Así pegaditos, en la playa descalzos, sobre la arena mojada, hundir nuestros pies en la arena y que venga el mar y se lleve nuestras huellas, a otros puertos, que un día andaremos por que amarte desde esta distancia, hace que nuestros sentimientos se fundan en uno solo. Aquí al otro lado del océano y bajo esta bonito media luna, te miro en ella y veo tu imagen. Y así mirándote, beso mi hoja antes de escribirte, beso mi pluma para que ella me ayude a inspirarme en ti. Una dulce sonrisa me acompaña, mientras mi pluma como una bailarina se contorsiona para escribirte con la más bella letra, con las más hermosas palabras de amor y con las palabras que solo el amor hace inventar. Gracias a esta carta puedo plasmar y enviarte mi corazón a ti. El ingenioso, burla la distancia, y con esta carta llega por las rendijas de tu ventana. Que sería de mi sin esta carta? Que sería de mi amor, sin esta hoja, sin mi pluma y mi tintero? Que sería de nosotros sin estas cartas? Bendecidas ellas que llevan el amor. ¡Y escribir de ti ! Decirte que eres mi noche de estrellas. Iluminas mi alma que se abre a tu amor. En este momento, mi corazón baila, por que te dice “te amo”. Tú me das alas para volar, y deseo ser poeta para escribirte mi poesía viva en ti. Te miro a los ojos, y me haces parpadear. Ahora mis pestañas son un jardín de flores que se mueven, y llenan con su aroma, y hacen mover tus pestañas. Quiero sentir tus brazos que me cubren. Quiero decir tu nombre con voz baja a tu oído. Quiero correr contigo el sábado en la tarde bajo la lluvia y empapados llegar a casa para beber el café de la misma taza. Tengo en estos momentos tu chaqueta que dejaste olvidada en el anterior viaje, todavía tiene tu aroma. Te llegue pronto mi carta amado mío, que aquí en este puerto te estará esperando la mujer de las cartas. Amándote siempre… tu golondrina.
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