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Que difícil me resulta escribir esta carta: Donde quizás se pierda en el tiempo, olvidada en cualquier cajón, y jamás será leída. Difícil, porque ya no se si estoy vivo o estoy muerto, si te he conocido o todo ha sido un sueño, si creer en Dios o en este maldito infierno. Yo, que he aprendido a decir las cosas en silencio, a perder tantas batallas, hoy no me acostumbro a esta derrota. Me siento como un preso entre estas paredes, que se están convirtiendo en mi sepultura. Quizás me este volviendo loco, a tener que vivir sin ti, a muchas preguntas sin respuestas, a tener que fingir sonrisas. Pero ya ves, aquí sigo, esperando tu amor o la muerte. Pues si es la muerte, no temeré, la esperare con mi mejor traje y pensaré que todo ha sido un sueño. Son demasiadas botellas las que lanzo al mar, pero todas sin ninguna respuesta. Mis lagrimas son voces de auxilio en esta isla de soledad. Te he buscado como un perro a su dueño, como cigüeña su campanario, esa que cada primavera volvía, y le pedíamos un hijo. Te he buscado entre mis manos, pronunciando tu nombre en otros cuerpos de mujer… dibujando tu fino rostro en sueños de vacías mañanas. El tiempo y el olvido no han podido echar raíces en mi mente, aun siento que estoy contigo y escucho tu voz desde cualquier lugar. Te echo tanto de menos, que sin ti he olvidado el significado de las cosas. Quisiera volver al principio de todo y sentir tus manos mientras paseamos por calles buscando ese rincón escondido donde darnos un beso, un beso de tus dulces labios que me sabían como fruta escarchada, y que aun perduran en mi boca. Encontrarme con tu mirada cada amanecer, y coger tu brazo como almohada. He deseado tantas veces ser el espejo donde te miras cada mañana, esa taza donde te bebes el café, la ropa que cubre tu cuerpo… Pero el tiempo pasa y pasa, los días se convierten en años y sigo esperando como una gaviota espera en el puerto los barcos después de faenar. Esperando que alguna madrugada que no puedas dormir, y donde quizás sueñes conmigo, abras esta carta que tendrás guardada sin remitente y de nuevo brote el amor que nunca tuvo que acabar. Tal vez hayas encontrado a ese hombre que al ver tu mirada por primavera vez, se enamore igual que yo, tal vez en la soledad de tu habitación dibuje un te quiero en tu desnuda espalda como hice yo, o tal vez te cuente secretos que nunca te conté. Ya sabes que sin ti no puede vivir, doy gracias a quien te puso en mi camino, te quiero y nunca pensé en buscarte de esta forma, pero ya no tiene sentido mi vida y no quiero perderte mas.
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