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Mi Metamorfosis 30 de diciembre de 2011 Para: Ti Como una postal sin colores, como un llanto sin lágrimas, como un cuaderno sin hojas, como un birome sin tinta, igual a una escalera sin peldaños, parecido a una cama sin colchón o quizás como una piscina sin agua, así se encontraba mi corazón, sin sentido, derrotado y clandestino, ausente y lejos de los flechazos de Cupido, añorando ser “el príncipe azul” de una ostentosa mujer. Y te conocí aquella tarde, donde la tempestad tomaba protagonismo, donde la luna se preparaba para cubrir el sueño de un sol tenue, te conocí aquella tarde y desde entonces te transformaste en la historia perfecta para vislumbrar mis sueños, te convertiste en la excusa ideal para renovarle la esperanza a un corazón que solo latía por no ser egoísta con su cuerpo. Corrí hacia ti, despojándome de mis penumbras, absorbiendo el veneno dulce de tu ternura, me desencadené de aquellos desmanes que agobiaban mi alma, de aquellas bofetadas de dolor causadas por el aparente deseo de encontrar un afecto en anteriores cuerpos equivocados y traicioneros. Y sucedió, me enamoré. Pero… no me enamoré de un traje lujoso o sencillo, ni de unos zapatos de tacón, no me enamoré de un maquillaje perfecto, ni tampoco de un perfume de fragancia dulce y afable, ni mucho menos de unas joyas de plata y de oro. No me enamoré de las concepciones que otros hombres tienen de ti, unos protuberantes senos, un trasero llamativo, una cintura esbelta y unos labios suculentos. Cuánto daría por explicarles a esos ojos depredadores, que tú eres más que un agraciado “overol de carne” paseándose por sus senderos, manifestarles que no idolatré una fachada porque sé que es inminente el deterioro de la belleza física, añoraría contarles que supe descifrar la clave de tu alma, para adueñarme de tus más profundos secretos, pensamientos y deseos. Me Enamoré de una mujer eminente, una mujer que inspira a los canarios para sus cánticos al amanecer, una mujer que posee unos sentimientos que desafían la grandeza del mar, una mujer excelente, que no es perfecta porque Dios se adjudicó ese galardón, una mujer que me enseñó el verdadero amor, día a día con sus abrazos, con su sonrisa y con sus besos incalculables para el dinero. Ahora que nuestras manos se entrelazan al caminar, puedo definir lo que significa el amor. Es la esencia pura de lo que no esperas, pero llega como si lo hubieses deseado y para nunca dejarlo escapar. Y Tú eres esa esencia pura del amor. Tú eres mi metamorfosis. Te Amo.
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