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SE PARO TU RELOJ Águila servicial.
Se paró tu reloj Y detuvo el mío, Y el velo maldito de la noche Comenzó en el instante de subirte al coche…
Quiero volver otra vez a los días floridos y volver a mirar por la ventana, y ver tu cuerpo que se mece asido al columpio que puse esa mañana.
Quiero mirar tus piernas como cuelgan con el lento compás que las cadenas forman, y ver como a tu traje, las mariposas vuelvan a llenar de colores tus apagadas formas.
Pausadamente llueve; se moja el prado, con un chirriar maldito el viento mueve cadenas de mi vida que he dejado perdidas en recuerdos que ahora cito. la existencia sin ti, mi corazón parado pues recordé tu cuerpo en el columpio y la herida de su roce en mí costado…
Gritó con ronca voz la primavera, y respondió feroz el cruel invierno. y abrió de par en par la herida entera que transformó mi vida en un infierno.
Podría tener la luna si quisiera, dos mil praderas verdes yo tendría, ser el dueño de la tierra entera; amo de la luz, del sol, del mismo día o del amor de la misma primavera.
Poseer cuanto la imaginación alcanza, ser el Dios de los Dioses; ser un mito, hacer que todo se humille en mi alabanza y tener desde la nada al infinito.
Y con todo y con eso no sería si no un triste toro herido por la puya, porque nada en el mundo pagaría el calor que me produce esa mirada tuya…
He de luchar para cerrar mi herida pero en tus ojos y en tu boca aún me pierdo, debo vivir para abrazar la vida y dejar de aferrarme a tu recuerdo.
Ya no tengo miedo a nada, y al fin comienzo a sentir no tengo miedo a la gente ni a la muerte, ni al vivir… sólo tengo miedo a ti; a esa mirada…
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