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Miguel me dirías si pudieras, que no ayuda dar vueltas y más vueltas a esto que está ocurriendo, que te ha ocurrido a ti. Lo sé, pero, en este día tan especial, se han instalado en el corazón, en la piel de todo el cuerpo, y en el pensamiento, muchos porqués, Porqué tu falta de recuperación es progresiva, porqué la mejoría no quiere llegar, porqué otros si lo consiguen, porqué, porqué. Y a pesar de conocer la imposibilidad que tienes ahora mismo. Quiero imaginarte leyendo esta carta, que deseo escribir para hacerte su destinatario. Momentos como los que atravesamos nos unen. Son compás de larga espera. Lo que más deseo, es que sea espera que acabe pronto. Este coma que te hirió la vida hace un año, comprometiéndola, y convirtiendo en irremediable la mía. Desde hace algún tiempo me encuentra desorbitada por tus limitaciones, que son todas; las debemos suplir, y con el tiempo asumir progresivamente. Nuestra convivencia ha perdido su contenido, su suministro de amor. Tantas dosis de amistad, de pasión, de compañerismo duermen contigo el sueño del coma. Mi urgencia es que tú salgas de este terrible shock, poder liberarte del limbo en el que estás sumido, por ello trato de suministrarte interés por la vida, probarte, con mis manos en las tuyas, el amor que siento por tu cuerpo dañado, inerte en un sueño artificial. Un cuerpo en el que lucha un anhelante corazón. Miguel me embeleso en tus ojos atrofiados, inútiles para toda realidad, en tu perfil elegante y en la tristeza de tu rostro. Articulo frases que creo estimulantes, destinadas a tus oídos que me prometen sordos. Aseguran que lo mejor está por llegar, doy siempre gracias y trato de ser amable con médicos y enfermeras, aunque no sé exactamente que anuncian, si un avance o una catástrofe. Todo esto me obliga a multiplicar mi atención por ti aún más; ante el anhelo de una nueva y definitiva fase, que deseo sea la que te lleve a casa de mi brazo. Cada día sueño con un logro conseguido, y no llega. Alguna idea nueva para llevar a la práctica, que te permita escuchar, sentirme cerca; un estímulo en tu cerebro que se encuentra a cero. Muchos de nuestros órganos tienen sustitutos. Corazones, riñones, hígados, prótesis artificiales. Para tu cerebro terminal ¿qué tiene la ciencia, qué bomba vital nos recarga las neuronas perdidas, plenas de experiencias y cargadas de ilusiones?, ¿y las del alma? Ahí en tu cuerpo, en el encéfalo se van adosando los recuerdos pasados, las emociones presentes, y los sentimientos futuros. Ahora gracias a tu escasez de reflejos, inevitablemente, quedamos los dos heridos. A nuestros cuerpos los mecía el mismo viento, les calentaba el mismo sol, les velaba la misma noche. Miguel pido para ti una válvula sofisticada, que pueda salvar, el esfuerzo de tu cerebro enfermo, que no reacciona, y debe hacerlo por ti y por mí. Recuerdas aquella alquimia que se implantaba en nuestros ojos, tras el impulso agitado de nuestros deseos. Nos conocíamos mortales, y no ignorábamos que la brújula se para alguna vez, y para siempre, pero… así, estar separados de este modo por el muro de tu obscuridad…Nunca lo hubiéramos previsto. De donde voy a recibir la luz, la sabia que contienen tus venas, y que tanta fuerza y esperanza inyectaba a nuestras vidas. Si, vivo, soy esponja seca, y sin aire. Solo empapada de dolor. Contigo mi vida se había instalado en una burbuja protectora, que tú, día a día construías para que no callera; ni me fuera a golpear si podías evitarlo. No puedes figurarte la gran maraña que me atraviesa las entrañas, debo respirar sola, sin ti, mi anestésico liberador. Sé, que ya lo estoy haciendo de forma rutinaria, y que no puedo saborear el aire, no tiene ese oxigeno que necesito. Es tanto lo que deseo tu mejoría, que a veces pienso en esta enfermedad, como si de una dolencia común se tratará. En mis sueños, en mis ilusiones infundadas, te veo curado, saliendo de esta habitación, la 125, después de este año, o de lo que haga falta, con una gran sonrisa en la boca y tu antigua mirada en los ojos. Cogidos de la mano y dispuestos a comenzar de nuevo, como si tal cosa. Sabemos que juntos, lo podemos conseguir todo. La esperanza es la única que riega una y otra vez mis horas secas, mis ideas más áridas, los recuerdos más yermos. Las escasas y resecas ilusiones me toman de la mano y arrastran hasta encerrarme en un pozo oscuro, sin agua posible que las refresque. Esta carta sigue aquí, en el bolsillo de tu chaqueta. El sobre aún no lo he cerrado, antes de recogerla deseo terminar de contarte lo que con tanta ilusión y necesidad, rogaba solo hace unos días. Miguel ya ha pasado cuatro semanas de aquella carta que deposité en tu cartera, dentro del armarito, en el bolsillo interior de tu chaqueta preferida. Era el día de San Valentín por la mañana, recuerdo que había un gran silencio en tu habitación del hospital, y la escribí en ese mismo lugar, empapada en sudor, dudas, y esperanzas, que después han resultado vanas. Hoy camino por estos pasillos de la primera planta, custodiada por nuestros hijos. El equipo médico desea hablar con nosotros. Esa es la realidad, nos han citado a los cuatro en el despacho del director; desean informarnos acerca de tres pacientes, posibles receptores esperanzados, e ilusionados, esperando nuestra decisión, y un trasplante. Han sido entresacados de una larguísima lista de espera, compuesta por cientos de enfermos terminales, como lo eras tú, hace solo cuatro horas. Desean nuestra colaboración y tu cuerpo de donante, para hacer de ellos personas nuevas, quieren brindarles el acceso a otra oportunidad, que a ti la vida no te ha ofrecido. Inevitablemente, hemos quedado destrozados por tanto dolor como tu ausencia nos ha dejado. Esta energía tan negativa, logra a veces aligerarse con el recuerdo de tu sueño cumplido; desde aquel momento, cuando decidiste ser útil a otros enfermos, posibles trasplantados. Ahora tres personas se han agarrado a la vida, gracias a tu vida, y esta las conduce por el camino más importante de todos los caminos. El largo recorrido de las vivencias y sus rincones. La suerte los llevó a ti, nosotros te llevamos a ellos, y así vemos cumplido el sueño de saberte conectado y vivo en estos tres cuerpos enfermos, y dentro de poco sanos.
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