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Mi adicción No encuentro método para resistirme a tus miradas celestes, ni a tu cercanía, es superior a mí sentir tu aliento en mis labios, quizás de ahí nazca el deseo de mi boca de besarte, de acariciar tu sonrisa con la mía… Dime ¿Qué me has hecho? Porque sospecho que robaste mi corazón bajo la mirada de la luna. Ahora dependo de tu calor para soportar este invierno, posa tus manos en mi cara y confiésale a mis pupilas que su brillo lo has pintado tú… y ahora que tú eres mí reconocida adicción: Regálame un susurro lento al oído… Dibuja un te quiero con tus dedos sobre mi piel. Eres la cordura que este loco necesita, la inyección que anestesia mi tristeza, sí, eres eso y más, la musa que me invita a difuminar las nubes de mi noche, hasta hallar tus ojos entre las constelaciones de mis latidos. Eres el aroma que se cuela en mi respiración, y la convierte en un proceso placentero, onírico y es cuando me tienes bajo control, tú, tu sabes hacerlo, nadie domina ese arte de hacer elegante un suspiro como tu, y es que bajo tu silueta, todo es armonioso, todo va despacio, puedo palpar el tiempo, la brisa del presente nos envuelve, se burla del pasado, y hace desear el futuro… voy a regalarte una noche estrellada, junto a mi almohada, se puede ver con algo más que los ojos… tiéndeme tu mano, o mejor el fino espacio en el que se esconde la yema de tus dedos, abrázame, detén este momento, grábalo en tus pestañas y recuérdame en cada pestañeo, te prometo que yo lo haré…
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