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CARTA PARA UN DESCONOCIDO
Mi amor; Hace tiempo que te espero, hace tiempo que sueño que algún día vendrás por mí, eres mi príncipe al que tanto ansío cada día de mi vida, no sé donde estas, pero me gustaría que vinieras por mí, ya no sé que hacer con tantos tropiezos, no sé quién eres pero ya te estoy imaginando, sé que eres inteligente como ningún otro, sé que eres alto y fuerte más que un dios mitológico, sé que eres bello como ninguno, pero no te conozco, aunque casi todos los días me imagino tus ojos y tu sonrisa tan indeleble, no sabes cuánto anhelo poder alguna noche de lluvia como aquellas estrecharte entre mis brazos y poder decir por vez primera que te amo y no un te amo salido del momento, sino un te amo que emane de todo mi ser, se todo mi corazón de toda mi alma. A veces me pregunto, cuál será tu nombre?, cómo será el timbre de tu voz?, cómo serán tus besos?, cómo será el perfume de tu cuerpo?, y como lucirá tu cabello con el viento?, aunque todo esto es innecesario pues ya sé cómo es tu rostro y tu cabello mojado por la lluvia y eso basta pues eres hermoso, una hermosura sin igual, inimitable, inmortal, si no fuera por esos ojos como cardos inmensos diciéndome una noche que yo era mucho más de lo que esperaba, mi vida ya hubiera terminado, pues tu eres mi única inspiración en mi vida llena de depresión y tristeza, extraño tus manos aún húmedas, las rosas escondidas en tu saco, la primera película en el cine, el primer baile juntos, la primera noche de estrellas, las tres marías recuerdas?. No sé cómo te perdí, sólo sé que el amor duró al igual que duró ese castillo de fuegos artificiales, breves minutos, breves horas y días, en los cuales fui la adolescente más feliz del mundo, te agradezco por tanto y a la vez tan poco, a veces pretendo escurrirte entre mis sueños y hacerte preso del amor por un momento, pero es imposible, pero no sé quién eres, nunca descubrí el brillo de tus ojos, nunca tuve el sonido de tu voz en mis oídos, ni tus manos junto con las mías sólo te soñé en una noche de lluvia y te volví a perder con la brisa de la mañana. Siempre tuya.
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