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Desde algún lugar de la tierra, 20 de enero del 2000. Querida Analia: Hoy estoy muy triste mi amada Analia. La gran ciudad ha sido demasiado para mi afligido corazón, desde esta escueta y fría celda, he tomado este trozo de papel para decirte cuanto te extraño. Mis manos te recuerdan con mucha precisión, tantas veces recorrieron tu hermoso pecho, deleitándose con cada montaña encontrada en su camino. Hermosos montículos de niña angelical y a los cuales solo yo he tenido acceso. Mi niña amada, mi hermosa morena, no tengo palabras para expresar cuando dolor siento en mi espíritu al no tenerte cerca, me he arrepentido mil un vez por mi torpeza, como no pude pensar que mis acciones me alejarían de tu vida aquella trágica noche tempestuosa. Deseo con emoción volver a absorber el olor de tus hermosos cabellos, confundiéndose con el exquisito aroma de tu piel bronceada, eres el sol de mis ojos mí amada Analia. En la oscuridad de la noche busco el perfume de tu cuerpo, y solo encuentro desespero, soledad y lejanía. En mis más profundos sueños siento que tus cálidas me acarician, despierto y busco con desesperación aferrándose a la gélida almohada donde reposa mi cabeza. Mi llanto no ha tenido paz y mis suspiros nunca terminan, se rompe mi alma en mil pedazos al recordar que aun estaremos sufriendo en la distancia por mucho tiempo. Miro al cielo cada día con gran melancolía entre frágiles lágrimas me pregunto ¿Cuánto mas podre soportar tu ausencia? ¿Cómo podre sobrevivir sin tus besos? ¿Cuándo disfrutare recorrer cada rincón de tu cuerpo? Lloro, lloro como un niño me da vergüenza decirlo, lloro con el alma mi triste realidad. Grito a los cuatro vientos el error cometido, como fui capaz de dejarme llevar por la ambición. Me arrepiento por la incensaste de mis deseos, y cada día vivo añorando tu perdón, esa es mi máxima ilusión. Recuerdo con melancolía aquella noche tormentosa; cuando me abrazaste con fuerza, mirándome con ternura, tus hermosos ojitos café derraman cruentas lagrimas que se confundieron con la lluvia, pero el sabor de tus lagrimillas eran saladas como el mar de angustias. Tarde me he dado cuenta del error cometido. Juro amor de mi alma, dueña de mi corazón infinito, que he aprendido mi lección siendo esta la última vez que me dejara llevar por malos instintos. Cada día recuerdo con tristeza el clamor de tus sentimientos, aquella temible noche que firme mi condena. Gritaste con todas las fuerzas de tu alma pura: “No te vayas Alejandro no destruyas mi querer, eres mi hombre amado sin ti no sabré que hacer, no cedas a las bajas pasiones de las ambiciones; cede a mi amores que con cariño te doy cada noche. No te he pedido joyas, ni autos lujosos, ni una mansión en Marbella; solo añoro tus caricias en las hermosas noches de luna llena. No cometas esa locura tu libertad te costaría, si continuas con esa idea muy sola me dejarías, no olvides nunca cuanto te he amado; eres mi luz, mi sol, mi felicidad, mi alegría eres todo para mi vida mía. Alejandro amor de mis amores, no vayas a ese encuentro por nuestro amor te lo suplico. Acaso no te das cuenta que no podría seguir viviendo sin tu cariño. No te vayas Alejandro, por piedad no te vayas de mi vida te lo pido, eres lo único que tengo, mi protector y mi amante divino, no te vayas Alejandro no te vayas mi cariño, no me dejes sola no podría resistirlo”. Que tonto he sido amada Analia, decidí emprender mi camino dejándote allí, ignorando tus suplicas tendida en un mar de armagas lágrimas, porque no quise escucharte dejándome llevar por mis instintos de poder y supremacía. Hoy puedo contarte amor amores, rosa de mi vergel florecido, dueña de mis aromas preferidos, mujer preciosa amada y siempre añorada; hoy puedo contarte mí amada niña. Conservo conmigo la fotografía que me regalaste el único día que me visitaste, con firmeza te digo, la conservo en un estuche de cartón que hice protegiéndola del frio de mi celda, en las noches la coloco debajo de mi almohada para soñar contigo, en las mañanas le doy un beso en tus labios embebidos de tu deseo infinito. Tu sonrisa luminosa da luz a mis días oscuros repletos de agonía. Hoy daría el oro que no tengo, las joyas que nunca tuve, hasta el alma mía diera por estar solo contigo, alejados de este mundo cruento y vacio donde pasos mis días por mi torpeza cometida. Esa sonrisa de niña hermosa me acompaña día a día, afrontando el peligro de este lugar sucio y tenebroso, pero este es mi castigo y con entereza debo cumplirlo. El celador me ha dicho que dando lo mejor de mí, pronto lograre conseguir la libertad tan deseada, estaré a tu lado amada mía y juntos dejaremos atrás este amargo episodio en el que me he introducido. Desde lo más profundo de mi corazón te dedico la voz de alma para que me perdones, si mis palabras te llenan esperare con entusiasmo tu pronto respuesta. Añoranzas del alma Mía.
Esta noche al recostarte en la tibieza de tu cama. En cada rose de tus sabanas sentirás mis tibias caricias. En cada suspiro tuyo concebirás ira un beso mío. Porque me mantienes vivo, amor de mi amores, dueña de mis clamores. Ayer te amé, hoy te amo y mañana te amare.
Siempre tuyo Alejandro (El tonto mas grande de la historia).
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