Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


Fecha actual 29 Oct 2026, 09:17




Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 
Autor Mensaje
 Asunto: Carta nº 271
NotaPublicado: 27 Ene 2012, 20:32 

Registrado: 04 Nov 2011, 21:27
Mensajes: 7
Mi querida Azareen,
Ese es tu nombre, recuérdalo a lo largo del día porque puede que para la noche lo hayas olvidado. Ahora no te asustes, las sábanas sobre las que duermes las escogiste tú. “No son bonitas” dijiste, “pero serán muy prácticas en invierno”. De eso hace ya ocho años, y como siempre tú tenías razón. Te lo digo porque hace cuatro años que te despiertas saltando del colchón huyendo del horror vacui que padece nuestra ropa de cama. Pero ayer paseamos por un campo de cerezos fluorescentes y se me ocurrió que debía escribirte esta carta, porque tú te habías olvidado del sabor de las cerezas, te habías olvidado de su nombre, pero ayer me pediste que te llevara a ese campo que recorríamos cuando apenas sabíamos hablar de amor. Cuando confundíamos nuestras manos en el barro buscando gusanos, o cuando cazábamos renacuajos en las charcas del arrozal. Quiero que recuerdes ese campo de cerezos fluorescentes que hiciste tuyo una vez, quiero que cada mañana al despertarte sea lo primero que recuerdes, por encima de cualquier otra cosa. Sé que ahora no entiendes nada, dame tiempo.
En realidad creo que llevas leyendo esta misma carta día tras día. Así que, de hecho, te estoy mintiendo. No fue ayer cuando recordaste el campo de cerezos sino probablemente antes de ayer, o hace una semana, o tres meses, o cinco años. No lo sé. Pero sé que no la voy a renovar, no quiero confundirte, quiero que cada día, cada mañana, leas la misma carta, porque ayer (hace una semana, tres meses o cinco años) recordaste el campo de cerezos fluorescentes y me pareció hermoso, y me pareciste hermosa rodeada de ese neón frutal que te sienta tan bien.
Ahora, espero que confíes en mí, voy a pedirte un favor. Necesito que te levantes de la cama y te asomes a la puerta de la habitación. No tengas miedo. Da a un salón enorme, con un par de ventanales. Querías una casa con mucha luz. Cuando te asomes seguramente, en la butaca color burdeos, haya un hombre leyendo el diario. Ves a echar un vistazo, aunque sólo sea para ver que no te miento.
¿Has ido ya? Bien, ese soy yo. Me levanto a las seis, porque que sé que tú no vas a despertarte antes. Te encanta dormir. Me he pasado mañanas enteras contemplando el reguero de babilla que dejas sobre el cojín. Esa melaza transparente me vuelve loco. Lo sabes. O lo sabías, al menos. Me levanto a las seis porque así puedes despertarte sola, y no junto a un extraño cada mañana. Así puedes respirar tranquila, preguntarte dónde te encuentras, descubrir una carta junto a la mesita de noche, abrirla y averiguar quién eres, qué ocurre y cómo has llegado hasta aquí.
Sucede que pierdes la memoria cada mañana. Y sucede también que te amo con locura, desde el primer momento en que te vi. No tuve remedio, ni lo he tenido durante estos cuarenta y siete años (o cuarenta y ocho o cincuenta y tres). Te conozco desde que tienes memoria, porque vivía enfrente, porque naciste un lunes y yo un domingo y cada mañana recorríamos juntos un campo de cerezos fluorescentes y llevábamos renacuajos en bolsas a la escuela. Te quiero desde que tienes memoria y desde que tengo memoria, y no sé, ni quiero dejar de quererte. Por eso cada mañana leerás está carta. No te pido que entres en el salón y me beses, porque esa batalla ya la tengo perdida. Guardo en el bolsillo trescientos besos que una vez nos dimos para cuando vinieran malos tiempos. Tiempos sin besos, ni cerezos, ni renacuajos, ni baños matinales a la luz del sol. No te preocupes. El desayuno será un poco incómodo, pero adoras la mermelada de melocotón y la leche muy, muy fría. Vete haciendo a la idea porque de aquí a unos minutos vas a beberte tres o cuatro vasos y te va a encantar, no vas a querer probar otra cosa en todo el día. Pero lo harás, porque al mediodía volveremos a ser amigos y después de comer dejarás que te abrace mientras disfrutas de la cinta de vídeo que siempre escoges, “Casablanca”. Y luego me pedirás que salgamos a pasear, puede que recuerdes los cerezos, puede que no. En la cena probablemente vuelvas a amarme, como cada noche puede que me cojas de la mano, asustada, pidiéndome que no me vaya ¿A dónde voy a ir? No sé hacer otra cosa que amarte, nunca tuve elección. Tal vez, recuerdes mi nombre y el tuyo y un árbol dónde los grabamos, cuando no sabíamos qué hacer con tanto amor y quisimos descargarlo en el tronco de un olivo. Y caerás rendida a media noche contemplando las estrellas desde el porche. Incluso si llueve. Porque te encanta la lluvia y reirás y se te iluminará la cara y yo me repetiré que no puede ser que estés tan hermosa bajo la lluvia, y querré abrazarte, y que no te vayas y que no desaparezcas. Pero mañana, es decir, hoy, cada día, te despertarás confundida por ese maldito parásito que se te ha metido en el cerebro y no nos deja querernos en paz. Y juro, por todos los cerezos fluorescentes del mundo, volver a convencerte de que me amas hasta el día de mi muerte si es necesario.
Te quiere,
Miguel


Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en TuentiCompartir en MySpaceCompartir en Google+
Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puedes abrir nuevos temas en este Foro
No puedes responder a temas en este Foro
No puedes editar tus mensajes en este Foro
No puedes borrar tus mensajes en este Foro
No puedes enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron