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 Asunto: Carta nº 301
NotaPublicado: 27 Ene 2012, 23:04 

Registrado: 04 Nov 2011, 21:27
Mensajes: 7
Mi pollito: Con este frío casi no tengo ánimos de vivir. Creo que estaré eternamente viviendo aprisionado de hielos y más aún cuando tú, con la nieve de tus enojos, me pareces cristal de rocío y quieres hacerme polvo y nube.
Hoy estoy más apenado que nunca. He perdido tantos días en mi memoria y ahora tengo que cambiar tema, escribir sobre otra cosa, porque el que tenía era demasiado difícil para mis enflaquecidos conocimientos. La pena no ha nacido en el tiempo malgastado; sino que llega allí. Me duele pensar en mi incapacidad, en mi poca fuerza intelectual. No he podidote agigantar ante mí un fuerte problema y casi me sacude con su peso. No sé si hago bien en cambiar tema; pero, no sé…..
Por ahora estoy entregado a la máxima voluntad del Divino.
Pide a Dios que provea por mí.
En una carta anterior te iba a contar un sueño raro que tuve de ti; pero después penseque mejor era no contártelo, porque era algo triste y soñador. Lo guardé para mí.
Algunos sueños, yo estimo, encierra mucho de verdad, aunque es necesario interpretarlos porque no son como un libro, que dice lo que se lee; sino que muchas veces la interpretación es completamente opuesta.
Soñé que iba por un monte. El monte era rico en árboles y arbustos. De aquí y de allá salían algunos conejos y en las armase agitaba un rumos armoniosote cinco mil aves cantoras y policromadas. Mi camino eran los guijarros lanzados por Dios y mi esperanza en llegar no sé ni donde. En ese momentote no estabas entre mis recuerdos, ni en mi pensamiento y, tal vez, por esto sentía un frío desagradable y una ansiedad sin límites.
De unos árboles, o bien de la tierra, no sé bien de donde, apareciste tú, distinta, con otra agitación en el espíritu y con otro canto en los labios. Pero tuve la intuición de que eras tú y corría besarte. “ No, me dijiste, todavía no.Ven por aquí y te diré dónde”. Y me fui por tu sendero, como realmente hoy voy tras el tuyo. “Entra”, hablaste, cuando hubimos llegado al pié de una enorme roca. No había puerta, ni parte alguna por donde pasar, ni una grieta donde meter las uñas. Era una roca lisa, sin comparación, porque en el mundo no hay nada tan pulido como aquella piedra. Miré arriba. Vi el cielo preñado de sol. Miré hacia abajo y encontré unas cientos millones de hormigas girando alrededor de una rama, pequeña como una cabeza de fósforo, abierta en la roca. “Entra”, volviste a repetir. ¿Pero cómo?; Soy hormiga por ventura? Te reías de mí y yo me sentía pequeño y triste. “ No puedo entrar, repetía, no puedo, soy inmensamente más grande”. Eres una hormiga, me decías; te reías con sarcasmo y locura. Más reías tú, más mínima se me hacía el alma. Quise llorar.No pude. Me fijé que la roca crecía y casi topaba el cielo. Tú llamaste con un nombre extraño y alguien vino. Yo no lo veía, pero sentía su presencia por la risa diabólica y por las palabras duras y extrañas.
Entonces, alguien vertió un perfume de rosas y tú empezaste a danzar el más endemoniado de los ritmos. Todo crecía alrededor de mí. Apenas podía contemplar el mundo.Tus enormes pies pasaban cerca de mí y casi me torturaban. Una enorme hormiga, apareció entre unas rocas. Me tocó con sus antenas, me olió. Yo, aterrado, no podía explicarme este nuevo embrujo tuyo. Predisponía mis deseos para morir triturado por este monstruo y las lágrimas corrieron por mis mejillas. ¡ Ay, Dios ¡sollocé.
¿Por qué lloras? Me preguntó el monstruo, pero una voz tan dulce, tan amistosa, que me quedé maravillado de encontrar, en un ser tan raro, una belleza tan eximia.- continuó hablando “¿No has encontrado nada, ni una semilla, ni un gusano a quien abrir el vientre? Pobrecito, ven, yo te daré de lo mío, ven conmigo”.
Me tomó de las manos y con tanto cariño que sentí por mis venas el sagrado calor del amor.
No puedo, le dije, no puedo; No ves que no soy uno de los tuyos? Y me miré, como diciéndole: mira estas piernas mías largas y feas, mi cabeza sin antenas, mis vestidos, etc.; pero; ay de mí! En ese momento me descubrí con seis patas metálicas y quebradas; mis regias antenas, mi vientre alargado y brilloso; en fin, era otra hormiga. Ya no oía el ruido de tu voz endemoniada; ni veía el mundo.
Por medio de mis antenas di una seña de ruidos nuevos y voces melodiosas que me invitaban a amar. Presentí que alguien estaba cerca. La toqué con mis antenas y reconocí a la buena hormiga que vino a consolarme tan dulcemente. Le tomé una mano y entonces tuve el patente recuerdo de tomar la tuyas sentí el calor de tus labios y la espuma agitada de tus deseos. Otra vez volví a las noches de plenilunio y río, y mis antenas se entrelazaban aquellas canciones tan hermosas que el uno cantaba para el otro. Era una hormiga, pequeña tan pequeña como somos los hombres ante Dios; pero dentro tenía un sentimiento agigantado y más inmenso aún que la inmensidad en los cielos. Era una hormiga gigante en el corazón.
-Vamos te dije, porque comprendí que la otra hormiga eras tú.
Te acurrucaste y rozaste tus antenas con las mías. Seguramente era un beso, porque dentro sentí vaciarse el vaso de la eternidad.
Nos fuimos juntos. Mirados desde lejos parecíamos dos pequeños cuadrúpedos. Entramos por la inmensa puerta. Millones de hormigas había a su alrededor. Nadie se percató de mí. No tenía ojos, no podía ver dónde entraba; pero sentía ancho el corazón para poder amar esta nueva vida donde tú me llorabas. No tenía miedo; no lo podía tener.
¿Ves? Más o menos, este era el sueño. Quiero que tú me digas, consúltalo con alguien, si quieres, qué es lo que puede significar. No acierto a creer nada. Seguramente es un sueño vulgar, sin significado, pero me da mucho que pensar por qué la historia es tan continuada y con relación a hechos que ya han ocurrido.
Creo que el sábado vamos hacer un paseo a la Cordillera, por dos días. Dormiremos en unas cuevas naturales. Parece que va a estar muy bueno. La Nora no quiere ir; pero la convenceremos. Todos hemos lamentado que tú no estás. Hace falta tu entusiasmo para estas cosas. A mí me llevan a la fuerza, porque estoy tan pobre….
Voy a dejar el juzgado. No me emplearé. Prefiero aguantar un tiempo más y recibirme de una vez por todas. Necesito darle más seriedad a mi vida. ¿Te fue a ver el Capitán?
Tu Gringo
Zito


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