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Valle del A, 14 febrero 2006 Me dejaste de querer y no sé porqué. Hoy, ahora, cuando ya no es…, me pregunto si alguna vez fue… ¿Me quiste alguna vez? Tal vez fue un engaño que yo creé, que yo me creí… ¡Cuán ciego se puede ser! ¿o es amor egoísta? Te quería –aún lo hago a mi pesar- y deseé que tú lo hicieras ¿lo hacías? El hoy me asalta con un sentir… te obligué y duró hasta hoy, cuando mi insistencia te agobió por demás. En la calle llueve y me pregunto si no serán lágrimas por mí, por este corazón que, herido, se siente incapaz de llorar. Te quise, pero ni todo ese amor que te entregué sin tregua pudo hacer que tú lo hicieras ¡Cómo es el corazón! ¡cómo el amor! Cuando quiere, quiere aunque no le quieran y aunque le quieran, sino quiere, nada se puede hacer. Se vuelve insobornable, sólo su ley manda y cuando se fuerza pasa lo que me pasa a mí, lo que te pasa a ti, lo único que hemos podido crear entre los dos: un dolor. Porque me duele, de dentro a fuera y de fuera a dentro. Eres mi obsesión, a pesar de luchar contra ello. Sigues en mí, en el presente de mis días, el dolor no te deja ir. Me dicen las voces –que la experiencia avala-, que llegará otro día para el que seas recuerdo y ese día, en ese tiempo de otros presentes, cuando pueda mirarte a los ojos, cuando pueda mirarme al espejo y reconocerte y reconocerme, entonces, cuando así ocurra, seremos pasado superado, seremos dos. Pero hoy no, todavía no. Hoy me duele tu mirada, tu presencia, tu solo recuerdo; aún estás muy viva en mí. Y ando sonámbulo por la casa; de un lado a otro la recorro y sin saber qué hacer, sin dirección alguna deambulo por las horas esperando…, no sé el qué. Apenas como y esto me sienta mal. Apenas duermo y en los sueños vuelves a estar… Los que a mi alrededor conviven y desde fuera ven, se preocupan… También lo haría yo de no estar preso, engullido por el mismo dolor. Los días se van uniendo, se van pasando sin más, sin que este dolor disminuya. Sé que no hay marcha atrás. Al fin mis ojos comprendieron tu desamor. Mas, no entiende mi corazón, no sabe qué hacer… Sin que tú me quieras ya ¿dónde está el horizonte? ¿cuál es la meta? ¿qué hay en mí? Vacío, sólo vacío y tristeza, una sola y única tristeza junto a un dolor inmenso para el que no tengo respuestas. Me dejaste de querer y tu amor me dejó desierto. Ya no siento sino dolor y ni esto siento.
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