|
Luján: En algún lugar leí que un escritor trataba de escribir algo que fuera mejor que el silencio, por eso espero que estas tímidas palabras lleguen en un buen momento y sean mejor que la nada, aunque presiento que no podrán reemplazar un abrazo, pero si, acercarnos de alguna manera espiritual con el idioma de las almas. Mientras te escribo recuerdo aquella vez cuando me contaste de tus diecisiete años y ese casamiento mágico en la orilla del mar, de tus ilusiones de vivir junto a tu príncipe el cuento más dulce que se haya escrito. Quien te conoce sabe que la vida te ha dado mucho y te ha quitado tanto que solo el amor te ha sacado adelante y no ha permitido separarte de tu “ángel azul”, ese fruto del amor que Dios se lo llevo consigo tan injustamente. Entre recuerdos y pensamientos se me viene a la mente fragmentos de “Mujercitas”, esa novela que a las dos nos gusta tanto, ¿Te acuerdas como admirábamos a esa niña que se cortaba el pelo para ayudar a su madre y sufríamos tanto cuando su verdadero amor se casó con su hermana? Debo confesarte que tu eres para mí una auténtica heroína, que tu vida es una verdadera hazaña de amor, del más puro y fuerte amor, por tu entrega, por tu fuerza para salir adelante con una sonrisa en los labios, por tu nobleza para perdonar a ese hombre que te ama y te lastima como nadie. Y sobre todo por luchar cada día por tus hermosos titanes. Hermana querida te mereces más que nadie pasar un feliz Día de San Valentín, por el amor que nos brindas y el ejemplo de mujer valiente que eres. Con todo el cariño del universo te deseo que lo malo pase, que lo bueno se multiplique, que las ausencias se llenen de afectos, de caricias mínimas de manos pequeñas y sinceras, que los gritos se transformen en música y el sufrimiento en musa para que viva solo en los papeles. Te mando un millón de besos. Tu Hermana de Letras PD (Hoy voy a rezar al santito para que tu historia de amor siga ganándole al dolor.)
|