Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


Fecha actual 27 Oct 2026, 23:46




Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 
Autor Mensaje
 Asunto: Carta nº 383
NotaPublicado: 29 Ene 2012, 20:07 

Registrado: 04 Nov 2011, 21:27
Mensajes: 7
Hola, me llamo Julio.
Soy un chico moreno y un poco flaco. Cada día cojo el mismo tren que tú pero sé que no me ves.
Entras siempre tan decidida, tan segura de ti misma. Te admiro por eso, te admiro y también te quiero. Te parecerá raro que te diga todo esto sin siquiera conocerte, incluso te puedes hasta asustar. Pero tranquila, no soy ningún pervertido ni nada por el estilo. Solo cojo cada día el mismo tren que tú. Tus ojos son increíbles. ¡Nunca vi unos ojos tan grandes y tan llenos de curiosidad! Siempre observando el mundo metálico y feo que atraviesa el tren. A veces me gusta pensar que todo es una fotografía, el marco es la ventana, el paisaje el fondo y tú eres el personaje principal. Sólo tú consigues que cualquier sitio, ciudad, bosque, mundo o universo parezca precioso.
Cada día que subes al tren siempre te pones en el mismo sitio, nunca he tenido el valor de sentarme al lado tuyo, la valentía no es lo mio, eso es cosa de chicos guapos.
Te echo veinte años y alguna que otra vez te he visto una carpeta, supongo que estarás estudiando. Yo no estudio nada, ni estudio ni trabajo, no me interesa nada, ¿para qué? Bueno tú eres lo único que de verdad despierta mi atención.
Ahora estás con el iPod. ¿Qué música escuchas? Por la fuerza y el carácter con el que andas diría que Rolling Stones o Bob Dylan o esta hippie blanca que cantaba como las negras, con mucha potencia, ahora no me acuerdo. Si tengo que pensar en algo español, no sé, a lo mejor Loquillo o Alaska en sus buenos tiempos, por esa chulería que tienes. A mi me encanta Loquillo pero bueno, eso da igual, no creo que te importe.
Recuerdo el primer día que me fijé en ti. Un chico tiró de la alarma del tren y estuvimos parados un buen rato, tú ni corta ni perezosa le cantaste las cuarenta al graciosillo ese. ¡Ay, si te fijaras en mi ahora mismo! Estoy sonriendo recordando ese momento, no creo que puedas verme porque estoy, como siempre, sentado con la cabeza gacha. No quiero que me veas mirándote, no quiero que pienses que soy un rarito aunque seguro que es lo que pensarías, sí, muchos lo piensan. Sin embargo, no sé, tú eres diferente, tú a lo mejor no me verías como un tío raro y feo, tú puede… ¡Ojalá! Pero sé que no, sé que cuando leas esta carta no sabrás ni quien te la ha escrito ni te importará.
¿Y si ahora me atreviese? ¿Y si levantase la cabeza y fuera directo a ti? Te preguntaría cómo te llamas, a dónde vas todas las mañanas. Te diría que eres la chica más guapa del tren y del mundo entero. Tú te reirías y aprovecharía para decirte que tienes la sonrisa más bonita que he visto jamás y que seguramente veré. Luego tu te bajarías pero antes de que se cerrasen las puertas me preguntarías por mi nombre, “Julio, me llamo Julio”. Cuando el tren arrancase en mi rostro se dibujaría la sonrisa más grande de toda mi vida. Al día siguiente hablaríamos un poco más, al siguiente más y así hasta que te preguntase: “Oye, ya nunca podemos tener una conversación decente, ¿qué te parece si quedamos esta tarde o cuando te vaya bien para tomar algo?” Tú
responderías tímidamente que sí. Esa tarde nos besaríamos apasionadamente. A las dos semanas haríamos el amor. Cuando tuviéramos trabajo empezaríamos a vivir juntos. Nos reiríamos, hablaríamos sin parar y lloraríamos juntos y solos. Luego nos casaríamos, tendríamos muchos, muchos hijos. Rubios, morenos, castaños y, sobre todo, muy guapos. Nos iríamos haciendo viejos de la mano. Veríamos mundo, lugares que nunca pensamos que llegaríamos a visitar, tendríamos nietos y en el final de nuestra vida nos miraríamos el uno al otro mientras nos reímos y recordamos como fue el primer día que nos conocimos en el tren.
Pero eso no va a ser así. Yo voy a seguir mirando fijamente este papel en el que escribo mis últimas palabras, dedicadas a ti, a nosotros.
Ahora que estás durmiendo voy a meter esta carta en tu bolso. Es mi despedida, mi despedida de todo y te la doy a ti porque te quiero, te quiero aunque coja el mismo tren todos los días y tú no me veas. Antes de saltar volveré a pensar en cómo sería nuestra vida si yo no fuese como soy y si tú supieras que existo aunque solo fuera en este vagón.
¡Estoy nervioso, eh! Por fin voy a saber a qué hueles. Siempre me pregunto cómo olerás, aunque muchas veces me lo he imaginado, algo así como a playa, manzana y un poco a nueces, me encantan las nueces.
Mira, hacemos una cosa, apuesto mi vida a que hueles a nueces, sí es así mañana cogeré el mismo tren que tú pero esta vez te diré hola y por fin me verás.
Ya sé como titular la carta. Bueno, en fin, gracias por todo.
Fdo: Julio, aquel que te quiso y te querrá hasta el salto.


Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en TuentiCompartir en MySpaceCompartir en Google+
Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados


No puedes abrir nuevos temas en este Foro
No puedes responder a temas en este Foro
No puedes editar tus mensajes en este Foro
No puedes borrar tus mensajes en este Foro
No puedes enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron