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Hola mi amor, Llevamos dos meses separados por una gran distancia, cada uno en una ciudad de un continente diferente entre los que hay un océano que cada día me recuerda que no estás a mi lado. Cada día que me despierto pienso en si estarás bien, si estarás a gusto allí donde estás… Cada noche que me acuesto rezo porque sigas vivo, porque pronto estés en casa con nosotras. Te echo de menos cada segundo del día que pasa, no puedo hacerme a la idea de que estás en un lugar peligroso y que podría perderte. ¿Por qué te fuiste? La niña llora tu ausencia, sabe que su papá no está y le echa de menos. Ojalá no hubieras tenido que partir. Tengo tantas cosas que contarte… ¿Sabes? Ha empezado a dar sus primeros pasitos y cada vez que se cae, se ríe y se vuelve a levantar. Tiene ganas de seguir avanzando y no quedarse atrás, intenta cada día salir corriendo y pronto lo conseguirá porque no deja de intentarlo. Estoy segura que eso lo ha aprendido de su padre, que nunca jamás se ha rendido por lo que ha querido y ha seguido luchando a pesar de las barreras que hubiera en el camino. Esta vez necesitamos que luches por seguir vivo, que no te rindas y que vuelvas a casa sano y salvo. Desde que te marchaste, la niña duerme conmigo y ha puesto en tu mesilla de noche la foto en la que sales vestido de militar para así poder darle un beso de buenos días y buenas noches, cada vez que se levanta y se acuesta en la cama. No pasa un día en el que no me pregunte, con sus pocas palabras y sus gestos, cuando volverá papá. Yo le digo que pronto, que enseguida aparecerá en casa, pero a veces pienso que me estoy engañando a mí misma. Todavía queda mucho para que te volvamos a ver, pero no perdemos la esperanza de que en cualquier momento nos llamen para decirnos que vuelves, y que te vayamos a recoger al aeropuerto. Ayer visité a tus padres, estuvimos haciendo trufas de chocolate, de esas que tanto te gustan y que juntos degustamos tan a menudo. Quisiera que estuvieras aquí y así poder saborearlas a tu lado. La niña se puso perdida de chocolate, manchó la ropa, la trona… pero pasamos una tarde muy divertida. Estaba tan cansada, que en cuanto llegamos a casa, la tumbé en la cama y se durmió. Tengo mucho miedo. Esta mañana al escuchar las noticias, han hablado sobre el fallecimiento de dos militares de EEUU a causa de un bombardeo cuando estaban en una misión. Estoy completamente segura que a vosotros no os pasará nada, pero al escuchar tales historias y saber que a lo largo de la vida han muerto tantas y tantas personas por defender su país, que se me encoge el corazón en un puño. Dentro de un mes es Navidad. ¿Estarás con nosotras para esas fechas? Espero y deseo que sí, que os devuelvan a la ciudad antes de esos días tan especiales. Son momentos para pasar en familia, deberían entenderlo, no os pueden dejar allí. La niña todavía no sabe que es la Navidad, pero cada vez que ve los anuncios de los juguetes por la tele, o cuando le enseño las revistas de estos, no duda en pedir todo para ella. Y cada vez que ve un avión de juguete, dice papá. Creo que cuando la llevé para despedirnos de ti, cuando vio el avión donde te ibas a montar, se le grabó en la cabeza y no se le olvida como te fuiste. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y yo no pienso perderla, porque en el momento menos esperado aparecerás con tu enorme sonrisa gritando de alegría. Voy a seguir siendo fuerte hasta el último momento, hasta el día en que te tenga a mi lado, y espero que tú tampoco pierdas la esperanza y seas fuerte como nosotras para poder continuar tu camino y llegar a nuestro destino. Espero que te hagan llegar esta carta, no quisiera que se extraviara por ningún lado. Necesito que sepas que te quiero, que te queremos, que te extrañamos mucho y que aguardamos tu llegada con mucha ilusión. Que necesitamos tenerte a nuestro lado pronto, para que juegues con la niña, para que vuelvas a llenar de ilusión este hogar que sin ti, es como un puzle sin terminar, porque la última pieza no está dentro de la caja. Cuídate por favor, no dejes que nadie te haga daño, te necesitamos sano y salvo. Te quiero, no lo olvides jamás. Tu mujer y tu hija, tu familia, te esperamos con los brazos abiertos.
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