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Querido tú: Mi palabra últimamente no vale nada, porque desde que te conozco las únicas palabras que pronuncian mis labios son las que tú me dictas. Te acercas con tu sonrisa traviesa, me abrazas y soy tuya, toda tuya, a pesar de las dudas. ¿Será cierto que tú me quieres como yo te quiero? ¿Seré para ti algo más que una presencia inquieta, algo más que un perfume que llena la estancia? Me pregunto si cuando me miras fijamente me ves a mí, si ves lo que hay en el fondo o si quieres verlo siquiera. A veces me digo que sí, que tus ojos y tus manos nacieron para recorrer mi piel, para descubrir sus historias y grabarlas en tu mente. Otras veces no, otras veces pienso que solo ves el envoltorio y que nada de lo que hay dentro te interesa, que te basta con cerrar mis puertas para que ni un solo indicio de lo que soy realmente traspase la frontera de tu espacio, que soy arcilla entre tus dedos de artesano experimentado. Me tienes siempre, de eso no hay duda. Te ofrezco toda mi pasión y toda mi ternura. Lo daría todo por una sola de tus caricias tranquilizadoras, por uno solo de tus sugerentes besos. Pero necesito una respuesta, mi ángel de ojos serenos. ¿Soy especial para ti? ¿Soy realmente especial para ti? Sé que ya es tarde para ser la única, el principio y el fin, pero deseo ser lo primero en lo que piensas cuando te levantas, tu último pensamiento cuando te acuestas, la protagonista de todos tus sueños. Solo dime que aparezco de pronto en tu mente en cualquier momento a lo largo del día o de la noche, que ni puedes ni quieres apartarme de ti, y podrás tener para siempre la certeza de que moriría en tus brazos. TE AMO,
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