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Déjame escribirte cual rocío plasma a la amapola, déjame sentirte cual dolor crece y se desvanece en herida, déjame escribirte…rozando cada poro de tu piel, palpando cada curva de tu silueta; agarrándome a tu presencia etérea que algunas veces se desvanece…pero nunca me dejes decir esas palabras porque así seguiré soñando que aún no te quiero y no huiré como cobarde por el miedo que siento al sentirte. Solo quiero danzar contigo en el aire de la vida, quiero agarrarme a tus manos y rezagarme en tus brazos, sentir que no me caigo porque puedo volar en mi utopía de un mundo perfecto. Y déjame escribirte… porque solo cuando te escribo puedo sentirme libre. ¿Libre? Si soy esclava de tu aire, de la sangre de tus venas, si la sangre de las mías es hielo si no te escribo, curiosa libertad es mi condena. Pavor si no soy esclava de tus besos, de los labios que son agua en esta sequía; miedo si no oigo tu voz que me despierta de este valle angosto, si solo así soy libre, solo si te escribo. Si me dejas escribirte olvidaré mi temor, si me dejas elegiré tu vereda y me quedaré contigo; no huyas, huye conmigo a donde vayas: te seguiré por las piedras de la vida. Nos descansemos, si estamos juntos no hace falta, yo sostendré tus lamentos, treparé donde no alcances, sufriré lo que te dañe, mostraré lo que no veas, y encontraré lo que busques. Déjame ser el agua que recorre tu río, déjame ser saliva que sueña en tu boca, déjame ser la lava que abrasa en tus venas…pero nunca me dejes decir que Te quiero. Déjame escribirte siempre…porque si te escribo existo.
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