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LLEGASTE A MI VIDA, CON ANGUSTIA DE VIDA Y MUERTE
Llegaste a mi lado silenciosa, con angustia de vida, con sabores a muerte, Con una avidez de sombra desnuda de alma, llena de espinas, Sin páginas de día, sin horario de noche, con tus ojos oscuros, Con sensación de tiniebla, con miedos apagados y callada de espíritu. Llegaste muda de alma, sin lecho donde despierten tus sueños dorados. Por eso sofoqué la espuma de tus misterios y cortinas negras, Tendí cortinas en las ventanas de tus deseos conquistando tus besos, Fui el fantasma de tus horas perdidas que espantó al viento.
Llegaste a mi vida con estrellas envidiosas, palpitantes y envilecidas, Preguntando por los golpes de pecho de campanario que viven lejos, Dentro de nubes quietas donde maduras veteranos duraznos
Llegaste a mi vida, en mis tardes, con mi barro de celos lanzados al aire Enferma de tormentos trisando lunas con encandilados espejos, Retando a los soles que por envidia no salen de lejos, Encadenada de epidermis, sin entradas a corazones pálidos. Llegaste como lágrima postrera después del orgullo vencido Cuando la tarde sola en ahogados sainetes jugaba con mi vida. Te sujeté, con mi rostro traumático de tantos embargos, Los jazmines estaban yertos, las orquídeas adictas de besos amargos. Llegaste sosegada pero con gigantes ojos de gacela sin prisa, Cansada de los corceles con cascos duros de la aventura. La vida era dura, como urna sacrosanta ruleta madura.
Llegaste a mi vida, te entregué mis años y mis cenizas que ardían, En mis venas etéreas, el plasma jugaba a los dados pero siempre perdía. Mis tiempos gitanos, leyeron tu alma como óleo en pedazos, Y supe, que eras la mujer que en mi bulevar yo tanto quería Y te abrazo en mis noches, con fuerza, hasta que llegue el día.
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