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TE FUISTE CON LA TORMENTA
Te fuiste con la tormenta después de la lluvia, En medio de los rayos y de los relámpagos, Entre las nubes negras y los ocasos, Entre los nimbos y los nubarrones. Te fuiste con las ilusiones arrastradas por el viento Y los pesares de ayer que se acuartelan, O se encierran entre los adioses y los mantos negros.
Te fuiste en medio de las tormentas y las tristezas, Cuando oscura está el alma y los lodazales, Cuando la maldad acecha y negro se vuelve el cielo, Me dejaste llorando en las piedras escondidas Mientras los lirios de las sombras se rompían en espejos, En los lares desolados y en los árboles sin abrigo.
Te fuiste con la tormenta sin importante mi sequía, La sequía que corroe el alma y los espíritus, A pesar que te maldije en medio de la montaña, Te lancé los espíritus que dañaban mi alma, Y las raíces malas de las frentes ocultas.
Soledad de noche que rebusca las miserias, Las ocultas pobrezas de almas abandonadas Yo te recordaré siempre en medio de mis temores, Cuando temblaba mi cuerpo en tus ojos de aventurera. Te quedaste como sombra manchada en mi memoria, Acechada de lluvias , tormentas y fuegos. Mala vibra. Mala noche. Mal olvido. Algún día llorarás lo que tanto he sufrido.
Te recuerdo en mis sombras y mis memorias, En el cántico de las águilas remontando vuelo, En el relámpago azules de los trigales y las tardes. Amante de espuma. Sol de espesura. Miel entre los cerezos. Piel temblorosa de un olvido que fue nuestro, Cuando los montes querían adueñarse de nuestros ojos secos.
Te fuiste y el pan y el verso se escondieron de frío, Y de tanto amarte te lloré entre los lirios. Te esperé sentado entre las luces rosas del alba Y te esperé tanto entre el río y el fuego,
Te veía entre gaviotas ingratas que remontaban su vuelo Llenando el cielo entre quejas y lamentos. Te fuiste con el viento entre los marzos de los otoños muertos, Ahora sólo me queda esperarte entre los labios llenos de invierno
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