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ERA LA MUJER DE NADIE Era ..una mujer de nadie, Sórdida y fulana, Flor de un solo día, Sin voz que gritase como sombra muda, Monótona, sombría, de ágiles muslos a la deriva.
Era una mujer, sin música en el canto del vino, Colgada del destino como maldición de luna, Encendida en violetas, embriagada de madrugada, Coronada en los montes con hechizos de espinas. Era una mujer, cascabelera en suplicios y desaires Como ofrenda de queja en el placer de la vida. Era…una mujer de nadie.
En las bocanadas de la canícula rezaba sin cielo, Porque el sucio suelo percudía sus velos. Era banal, con polvo y cenizas y sueños de esquinas. Le ladraban los lobos y le aullaban los perros, En las matas del diablo, desnuda, se confesaba, No tenía campanario, ni rosario ni iglesia. Era la loca d los vientos reventando caricias, Era vierta en agonía y con cantos de tristeza. Ra mañana de sueños y en la noche costal a cuestas, Jugaban con ella reventándola frenética. Era..una mujer de nadie, Solo piñata de fiesta.
Sus ojos eran recuerdos de una miel saboreada, Sus labios estaban curtidos, un cuerpo sin estrella, Con dos niños arrastrando en sus cuevas de miseria. No tenía un Apu que se apiadase de su dolor de cenicienta, Era … un mujer de nadie, Y nadie se daba cuenta.
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