A mi amado.
Que gratas son tus palabras en mi oído
yo miro para que nadie nos descubra
es un momento intimo y la ternura
se escapa en los suspiros que me apresan.
Tanto hablamos de amor, amado mío
y todas las palabras suenan nuevas
igual que el beso que siempre es distinto
y el abrazo al descansar en tu hombro mi cabeza.
Siempre será como una llama nueva
cuando se crucen tus ojos con los míos
es el amor que se vistió de blanco
de dos amantes que al dolor se imponen.
Y en un gemido donde ruge la bestia
mostrando sus colmillos de marfil
presto a devorar sin miramientos
el ángel del amor hace presencia.
Bajo tus alas y junto a tu pecho
me olvido amado mío que soy débil
tu amor me da valor y los desdenes
son solo sombras, porque ya no me hieren.
Que grato amarte hombre de blancas alas
con corazón dorado como el sol
y un alma transparente, sin color
amado, eres mi luz y mi razón.
1111260605498 © 2011
Autora
Adelaida Garcia (Aidaluz)
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La hipocresía anda en carro (coche) convertible, al aire y despeinada.