Cuando te llegue la felicidad,
Cuando conozcas el amor,
Abrázalo de tal manera,
Que se impregne en tu alma para siempre.
Eternízalo,
Debes aferrarte a él
Como a la sangre que recorre tu cuerpo
Como la savia que nutre al árbol,
Así deberá recorrerte
La presencia de la savia
Que nutrirá tu vida.
Cuando la risa llegue a tu boca,
Para regocijarte por los buenos momentos
Eternízala,
Congélala en tu boca.
Como el polen en el centro de las flores,
Para esparcirla con el viento
En todas las estaciones de tu vida.
Cuando la fe inunde tu espíritu
Con la paz que se logra al alcanzar la esperanza.
Aférrate a ella con todo tu ímpetu,
Eternízala,
Pues la paz es al hombre
Como riego de agua blanda
Sobre la arena salobre del dolor
Que acompaña la existencia.
Llena con esa agua tus cántaros
Y riega con ella los seres que conozcas
Comparte el agua de esperanza,
Para que otros sean consolados eternamente
Alba Oliva