 En la cima de la ausencia.

En la cima de la ausencia la luz del atardecer otea sedienta a los olivos y encinas. Los cipreses del cementerio ondean a la llegada de la noche. Todas las noches son sin luna, desde que tú no estás. El viento azota cual tormenta y a los olivos quiebra… El olor a laurel se barrunta en el aire y va regando su aroma por montes y valles.
La lluvia acaricia a las golondrinas viajeras. Los ríos aumentan su cauce y su corriente lleva a lomos las apareadas ramas. Y yo me siento como transeúnte a la deriva, siendo la sombra de tu ausencia. Soy como la rosa de un jardín cerrado a la ilusión. Me siento como ceniza leve vapuleada en el tiempo. En la ausencia de la luz del atardecer mi corazón cierra su latido con pena.
Y pienso: ¿Quién se sentará debajo de la encina? Sé que nunca volverán las mañanas donde sentía respirar a los montes y las palomas que surcaba el horizonte… por ese horizonte, hoy huyen mis recuerdos como nube derrotada por el viento.
 Rosa©1102018394177

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