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LA AMÉ
Yo la amé y era tan bella que no la merecía, pero me deslumbró su mirar cual virgen divina, y aún sabiendo que por su belleza jamás sería mía, la idolatré clavándola a mi alma cual sagrada espina.
La quise con demasía, con insaciable intensidad, la llevé a mi sangre como parte puramente mía, nadie podía arrebatarme tan inmensa felicidad, ni apagar la llama que de amor me consumía.
Vibramos acompasados con el latir de nuestros corazones, y nos embriagamos con torrentes infinitos de besos, pudimos sentir en nosotros las más tiernas emociones, gozando de la vida con sus sueños tan hermosos.
¡Ah!, felicidad tan sublime, ahora truncada, sólo me queda el recuerdo de tu virginidad, pobre flor que una vez fragante es deshojada, con la más expresiva saña y maldad.
¡Oh! Tan bellos recuerdos que se tornan amargura, lo que antes fue catarata de néctar exquisito en donde vacié sin medida gota a gota mi ternura, deleitando a mi corazón con placer infinito.
Autor Víctor A, Arana, (VICTOR SANTA ROSA)
_________________ La esencia del sentimiento no se improvisa, fluye del alma cómo manantial libre y puro; En su vertiente la Poesía el Verso fertiliza; Tinta y papel son resguardo a su futuro.
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