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Mirándote a los ojos la infinidad de lo eterno toma forma en dos pupilas que lejanas en el tiempo se someten a la mentira de un amor interminable, que estremece los sentidos y nos hace vulnerables, dos cuerpos inmutables, soeces e ignorantes, enamorados de lo mismo, penetrantes en la carne, distanciados y volubles son aquellos amantes…
Eso he visto en tus ojos y se me agotan las palabras, tus ojos son tu alma una infinidad de sensaciones, recuerdos y memorias que van como estaciones, son profundos y sensibles, extraños y menguantes, me atrevería a decir que jamás los he visto antes, me he perdido en ellos en cada parpadeo y naufrago de tus destellos he preferido amarte.
¿Cuánto tiempo llevo viendo esto que esta por congelarme? Quizá lo suficiente para jamás olvidarte, vivir y morir en tu mirada seria el delirio de los soñadores fantásticos, esos que desean desvanecer en el amor inconsciente de quien por inocencia a perdido su cordura ¡es así! He perdido lo poco de mi mente en el análisis de tus ojos, y mí tiempo…mi tiempo ¡no se ha perdido! He visto ocasos y amaneceres, pero nada se compara a lo indescifrable y místico que reservas en el alma.
Hay momentos en que por segundos llego a descubrir que me atrapa de ti, pequeña bruja inocente que me envuelves y atormentas con esos ojos cafés, pero de repente y sin aviso parpadeas, me abres otro mundo, me cierras la ventana y sigues observando…y sin embargo, no me canso de mirarte, porque aunque sea eterno este misterio es imposible tan solo pensar que de tus ojos me podría apartar.
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