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¡DIOS!, VEN EN MI AUXILIO Me sentía tan herida, tan triste en ese día, necesitaba de pronto platicar con Dios, decirle el gran dolor que me consumía, y ahí, parada a la orilla del mar se perdió mi voz.
Ahogando mí llanto en las bravezas del mar, y solo el rugir del viento se pudo escuchar, gritando yo con fuerza devastadora hasta callar, pero aun así, mi alma dolida estaba y no dejaba de llorar.
Parecía como un alma en pena divagando por el palmar, mil pensamientos pasaban por mi mente, pero solo pude captar, que deseaba ya descansar, ¡Sí!, cerrar mis ojos para siempre, pero no fui tan valiente.
Solo pude mirar de frente, las gigantescas olas del mar, ellas me atraían, con su vaivén del viento, como queriéndome abrazar, pensé en dejarme llevar por ellas, pero solo pude bramar. ¡Qué dolor tan grande tiene mi alma!, y mi corazón quiere parar.
¡Dios, ven en mi auxilio!, dame de tu misericordia, calma mi dolor, mis angustias, limpia mi corazón, bórrale todo ese sentir. ¡Alégrame este día!, quitando de mi mente la idea de morir.
Autor: MARIA DE LOURDES HERNANDEZ FUENTES Monterrey, N.L. México
_________________ María de Lourdes Hernández Fuentes Monterrey, Nuevo León México
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