|
PRISIONERO DE MI MISMO Yo soy de este pueblo triste ubicado en la geografía milenaria de viejas, misteriosas, inmensas, y rocosas masas andinas que duermen en mustias añoranzas de deshielo; soy de esta tierra de girasoles, de orquídeas y violetas, de mapaches, de osos polares, de anacondas, de pumas, de mártires y victimas desde el sur por el norte y más al sur por el sur.
He sido un número de cédula, un usuario de cabildo, y a veces ni eso, solo mestizo o indio, solo mulato o negro; pobre, nada más que pobre, he sido.
Yo sigo siendo de este pueblo que es nación, país, patria, terruño de diversidades étnicas, democracia de ironías plutócratas; de demagogias soy y he sido, de este pueblo soy que es Dios mismo, que es madre sin parirme, hijo he sido, mucho más que hijo, tierra mismo he sido, hijo más que padre. Llanto y miseria he sido en el holocausto de mis ancestros, explotado, explotador, esclavo y amo, fetichista, alquimista, brujo, adorador de imágenes falsas fobiomaniaco y anticristo.
Yo he sido esencia de azares, plumas de cóndor, fibra muscular de felino, explosión de constelaciones, bosque tropical, selva, valle, montaña, océano, rio. He sido piedra al pie de mis altares, espacio, viento, tormenta, grito, árbol, hoja, fruto, colmena, abismo.
Yo he sido estatua de bronce, lujuria, orgia, sensualidad, erotismo, sol, luna, estrella, cometa, frase prostituida, lacayo, apenas estereotipo.
Sí, soy y he sido sombra, nada más que sombra, desde el sur por el norte y más al sur por el sur; apenas cosa para el arte, apenas indio o mestizo, mulato o negro, nada más, prisionero de todos y de mi mismo.
|