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EN EL OTOÑO DE LA VIDA
¿Tú que me das? Tú cansancio y reproches. ¿Yo que te doy? Mi mirada lastimera, rencores y suspiros.
Por no poder realizar esos sueños sagrados, que un día con inocencia proyectamos alcanzar. La vida, la costumbre, el cansancio, junto al paso irremediable del tiempo te han hecho olvidar, toda la felicidad lograda en nuestra juventud apasionada. Yo..., no la puedo olvidar.
Toda mujer que despierta al amor como una flor, que se entrega a la naturaleza, abriendo su capullo. Así un atardecer que pareció encantado, por las promesas y palabras de ese amor idolatrado, se abre a la vida y al amor como la flor. Deseando alcanzar toda la alegría y felicidad,que dan las obligaciones compartidas. De a dos. Siempre de a dos.
Un día cuando llega el otoño y las hojas vuelan marchitas, perdidas y desoladas, con rumbo desconocido, el árbol solo espera otra primavera, para que maduren sus retoños. Y tú te das cuenta que vas quedando poco a poco, sola con tus recuerdos, como el árbol de otoño sin sus frutos. Vas contando las migajas que mezquina te va ofreciendo la vida.
Miras pasar tú existencia recordando las promesas del ayer. Ya no sabes que hacer, el otoño es muy cruel. Siendo el invierno más y se acerca despiadado. Solo una mano amiga con infinita ternura. Acunará tus silencios, con palabras de aliento. Y con su sonrisa de amor, sin darte cuenta. Llegará la primavera!!!
Alicia M. Köhler Margalic DNDA Nº 908292
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