| La jefa de todo esto |
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Registrado: 07 Feb 2011, 21:52 Mensajes: 8774
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En ocasiones me sorprendo a mi misma escribiendo cosas que gusta a la gente… Hoy os quiero plasmar… (Bueno, intentar) una historia común no sólo en nuestros días, sino siempre, pero un poco distinta, supongo que lo que ha cambiado, es el ser humano que se va haciendo más irracional. Es el maltrato a la mujer. Un hombre dijo una vez de las mujeres “Tres vicios tienen especial dominio sobre la mujer: infidelidad, ambición y lujuria. De los tres vicios el último es el que predomina y hace a la mujer insaciable. Por eso es de temperamento ardoroso para satisfacer sus repugnantes apetitos. Ella es la adúltera, la fornicadora, la concubina del diablo”. Sabiendo eso casi me dan ganas de no ser mujer. Cada caso de maltrato es distinto y todos los casos son iguales: El maltratador psicológico, aquel que ante los ojos del mundo, cuida, mima, respeta, compra, regala, sufre, se desvive por su “amada esposa”… el maltratador violento golpea y después regala flores. ¿Pero qué diferencia hay entre el que utiliza la fuerza y el otro la cabeza? Recuerdo un día en que me contaron de una mujer que se cortaba con una navaja… ¿Por qué? Pensé, si no sería masoquista. Pero nada que ver con eso, según los expertos en el tema, es simplemente que no sienten ser personas reales, es decir que sólo por sentir ese dolor se sienten vivas y reales, nunca entenderé eso. Y me digo a mí misma si eso es ser mujer. Una experiencia propia fue cuando un día mi amiga Helena iba preciosa con un vestido rojo con bordados en negro y un escote de vértigo… habíamos ido de cena al restaurante Casa Blanca.Todo el salón la miraba y su novio estaba muy orgulloso de su futura esposa. Disfrutamos de la velada. Ellos bailaron y él se la comía con los ojos, precioso, todo romántico. Mi amiga y su novio se casaron meses después en una ceremonia íntima. A ella los primeros días se la veía pletórica, pero con el paso de los meses se la veía triste, deprimida y con el tiempo nos enteramos de que era porque él le prohibía tal y cual cosa. Eso si, se guardaba muy mucho de que el resto de los mortales nos enteráramos. Ella me cuenta que las mujeres se le tiraban al cuello para besarle y decirle lo bueno que estaba. Helena en cambio no podía hablar con nadie que no fuera expresamente aprobado por su “amado esposo”, no tenia móvil, no la dejaba trabajar y dependía de él en todo. Pero un día mi amiga se plantó y dio por terminada la historia de amor con su príncipe que le salió sapo. Necesitó ayuda pero sobrevivió. La realidad es que los seres humanos tenemos el derecho de que nos amen por lo que somos. El amor que impone condiciones no es amor, es un fraude.Aclaro la cita que pongo esta en está página, para quien desee leerla. http://blogs.periodistadigital.com/huma ... misoginia-
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