¡VEN!, SUBE A MI VENTANA
Soñando es que anhelaba a mi enamorado,
ansiaba siempre en mis noches sigilosas,
del silencio nocturno estaba yo esperado
confundida entre sombras más que engañosas.
Luna impresionante con luz majestuosa,
cuadro perfecto invitando a los amados,
bendita pasión de luces afectuosas,
quimeras prendidas en cuerpos ansiados.
¡Ven!, sube a mi ventana mi dulce amado,
que la noche es nuestra, y así nos amamos,
pasa a mis aposentos, siendo agraciado,
fundámonos ambos, como deseamos.
Libélulas enfiladas tintinean,
van formando unas vallas de escalinatas,
figurando frases de amor para que las lean,
"¡Sí!, el amor es bello como una serenata".
¡Ven!, sube a mi ventana mi dulce amado,
que ansiosa estoy por amarte,
olvidémonos del negro pasado,
e icemos nuestro amor como estandarte.
¡Ven!, sube a mi ventana mi dulce enamorado,
que la noche se me hace corta,
mi cama, vestida de satín anhelando a mi amado,
ahora, ¡bésame fuertemente!, olvidándonos de las cosas.
Autor: MARIA DE LOURDES HERNANDEZ FUENTES
Monterrey, N.L.
México
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