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Querido futuro lejano: ¿Tienes idea de lo que es vivir enamorada sabiendo que tu amor es imposible de conseguir? ¿Sabes la agonía que se siente al comprender que por mucho que te esfuerces en conseguir ese amor, jamás lo lograrás? ¿Que aunque sueñes con él y desees con todas tus fuerzas tenerlo a tu lado, tus esfuerzos serán en vano? Desgraciadamente así es cómo me siento. Tanta impotencia de saber que nunca llegarás a ser mío me cautiva de dolor. Aunque claro, ¿quién soy yo?, pensarás. Llevo tanto tiempo a tu lado luchando por no salir a la luz, que ha llegado el momento de explicarte quien es la que te extraña, la que te adora, la que te ama. Hasta hace unos años, yo nada sabía de ti y no supe que cuando nuestras miradas se cruzaron, al día siguiente ya no podrías abandonarme. Ya no podrías salir de la cárcel de mi corazón porque nadie más podría ocupar ese espacio que hay dentro de mí y está guardado para ti. Sueño con que puedas leer esta carta, con que tú guardes algo de mí dentro de ti, con que lo dejes todo y vengas a mí. Sueños, sueños y más sueños. ¿Pero será verdad eso de que los sueños pueden hacerse realidad? Quizás algunos, pero el mío está destinado a fracasar, tú no me pertenecerás aunque consiga tu corazón, porque es imposible esta relación. Mi deseo de vivir la vida a tu lado, de tener nuestro hogar, el fruto de nuestro amor…Nada podrá venir en esta negra sociedad que nos consume ahora. ¿Pero quién dice que lo imposible no pueda ser posible? Por ello sigo soñando, imaginando cómo sería sentir tus caricias en nuestra cama, tus besos al llegar de trabajar, tus abrazos cuando tenga un mal día… Por sentirme amada. ¿Cómo sería si no fueras inalcanzable? ¿Si yo fuera accesible a tu corazón, muerto y vivo al mismo tiempo? Sin embargo, de ilusiones se vive ¿no? Para mí, ese futuro para los dos es una meta imposible, y sinceramente, no sé cómo podremos lograr vivirlo en algún momento, destinados a luchar con garras y dientes por sobrevivir en él en solitario. Y me hace daño. Me hace daño porque el mero pensamiento de ello hace que me hunda más en mi agujero, en mí misma, en mi soledad. ¿Podré encontrar a alguien que pueda ocupar tu lugar y cubrir esa necesidad? Difícil. Porque nadie se puede comparar contigo, nadie puede entrar a mi corazón con la misma fuerza que tú lo hiciste, y a la vez nadie puede hacerme más daño que tú, con tu irrealidad, tu inexistencia en mi mundo, tu ausencia a mi lado. ¿Cómo haré para compensar el no tenerte aquí? ¿Cómo hacer para intentar que escapes de mi corazón y llegues al olvido? ¿Qué mi amor por ti disminuya? Me río de mis palabras. ¿Acaso es posible olvidarte? ¿Existe la posibilidad que hoy te ame y mañana no te recuerde? No. No es posible. Porque tu luz y brillo llegaron a penetrar mi alma y llegarán más allá del infinito, enamorando a todo aquello que alumbres. Pero puedo asegurarte, amado mío, que nadie más que yo puede sentir por ti esta impotencia, esta lucha, esta ilusión de tenerte por fin aquí, conmigo, a mi lado, protegiéndome, amándome, besándome, sintiendo tu cuerpo contra el mío; de saber que eres real y no fuente de mi imaginación. Te espero, futuro mío
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