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VIEJO, AUN VIVES.
Sentado en una silla descansa un anciano, Mira el cielo, quedo y triste, buscando recuerdos, Las nubes grises le recuerdan que es otoño, Que es la época de la cosecha de las cosechas, De recoger todo lo que ha dejado el viento. Es la hora de caminar despacio para no perder el camino, De recordar la hora siempre para no perder el horario.
Sentado en una silla, sólo busca espacio, Busca gaviotas azules en la inmensidad de los cielos, O buscando sirenas nuevas en el mar de los sueños, Mientras su corazón está lento como lenta está el alma, El mundo sigue girando solo, Los hijos con sus hijos, La mujer con sus nietos, Él sólo marchita los pétalos que le dejó el viento, Está muy solo, Sólo le queda los recuerdos.
El corazón duele, está cansado, Amó mucho y latió fuerte, Tuvo coraje, incluso ante la tormenta, No tuvo miedo ni siquiera a la bestia. ¿Y ahora? Ahora las sombras son plateadas, Los laureles de luto están hambrientos. Sólo posee vida para sus cuadernos, Lo único que en la vida lo acompaña, Coge un lapicero y escribe, Escribe y escribe, Puede ser que algún verso le diga, Viejo, aún vives.
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