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Carta del día de San Valentín
Querida mía:
A veces me pongo a pensar que no existe en el mundo nadie como tú; una persona que desde el primer momento en que la conocí, despertó el sentimiento más hermoso que he llegado a concebir en mi corazón. Ese sentimiento tan bello, tan especial, tan maravilloso se llama Amor. Sólo una emoción que una sola niña me ha hecho sentir, de verdad. Es una pasión tan profunda que cada vez que te veo siento esa alegría, esa felicidad, esa energía que me dice que eres lo que siempre soñé. Me haces vibrar de afecto, me haces sentir lo hermosa que puede ser la vida solamente respirando el aire que exhalas en cada uno de tus suspiros. Qué lindo es, a la vez, sentir tu cariño, mirar esos ojos en los cuales veo cada día reflejada esa ternura, la misma que siento yo al verte venir hacia mí. Sería difícil tratar de explicar con palabras lo inmenso y profundo que es mi aprecio por ti; sería difícil pensar que pueda existir una vida en la que yo no me encuentre junto a ti, alejado de tus labios, de tu piel, de todo lo que en conjunto formas. Lo que eres tú para mí se puede describir con unas palabras, pero éstas son sólo palabras que al compararse con la realidad serían oraciones vacías, porque sobran cuando se trata de describir a una persona tan maravillosa como tú. Eres mi inspiración, mi verdadero y único amor, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Eres, y serás, lo más importante para mí hoy, mañana y siempre. Decirte que te amo se me queda pequeño. Alguien debería inventar nuevas palabras para definir mis sentimientos de entrega, de devoción, de admiración, de necesitarte cada segundo… Eso siento y más. Te digo que te quiero, pero ya lo sabes. Quizás de tanto repetírtelo se desvirtúan mis palabras pero, no, cada vez que te lo digo es porque mi amor por ti ha aumentado. Quiero que lo sepas… No te amo en pasado, no te amo en presente, ni te amo en futuro. Es un amor sin tiempo. Tampoco tiene distancias. Es, simplemente, amor puro; cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte. Amarte, en realidad, es un premio. Desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte. Pero, es un premio, es un regalo que cualquier persona debería recibir, pero que sólo tengo yo. Si alzas la mirada verás mis ojos esperando tu respuesta… Es lo que hacemos todos. Nos lanzamos, y esperamos poder volar. Y, durante la caída nos preguntamos: “¿Se puede saber por qué he saltado?”. Pero aquí estoy, cayendo. Y sólo hay una persona que puede hacerme creer que vuelo. Esa persona, ¡eres tú! El resto de nuestra historia la escribes tú. ¿Qué tal si el título es un “Sí, quiero” y el primer capítulo nace con un beso.
A fecha de 14 de febrero de 2010
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