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De pronto se florece el día junto a él, amanecen tus ojos, bandadas del infinito revolotean el alma, el color de este día, transporta el matiz del vergel. Te miro al salir de las estepas de espuma, Con tu cintura vuelta cinturón de estrellas. Un grupo de corsarios se vienen en tus pasos Y el mar se abre como edenes de agua pura. El cielo se grita el palpitar de los milagros, Y la arena, las arenas se hacen alfombras, Alfombras de pétalos suaves y eternos. ¡Ay capullo mío, de los sueños indomables!, Trofeo de mis lunas blancas… Ilusión de los versos perdidos, El aire es viento fresco, Y la frescura de tus labios me llaman, Y de pronto me hago de raíz, De gruesas y fuertes ramas, Y me enredo a tu cuerpo bendito, Y somos una burbuja escapando Al largo horizonte infinito. De pronto el sol, el mar, el aire liviano Y un beso de amor tronando a lo interminable.
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