Pedir perdón cuando ya nada queda
de aquel amor que fue gloria en su día,
donde quedaron despojos y una herida
no satisface ni el dolor mitiga.
Quizás te diste cuenta que la vida
a veces se sostiene con raíces,
no es mas que sembrar la flor
y esperar que ella sola se alimente y crezca.
Me imagino que allá por tus andares
en cada rostro se asomo mi cara,
y besaste mil bocas y buscaste
algo intangible que yo sola te daba.
Cansado vienes y arrastras el paso
como si cada uno te pesara,
buscando una esperanza, eso me dices
yo te miro sin emoción ninguna.
La muerte que tu traes, no es la mía
yo me vi en ataúd y tu no estabas,
quizás fuiste causante del delirio
de aquella loca fiebre, me vi en cama.
Pasaron tantos días, largos meses
donde mi sol palideció de frío,
y apenas pude levantarme un día
para seguir dejando atrás mis penas.
Claro que te perdono, soy humana
mas del perdón a amarte es imposible,
tan grande fue el castigo que me diste
que vivo aun, mas para mi no existes.
Lleva sobre tus hombros esa cruz
la soledad que es la que te enamora,
o vive de recuerdos, no es mi culpa
que siguieras detrás de una aventura.
Autora
Adelaida(Aidaluz)
©1104068913896
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La hipocresía anda en carro (coche) convertible, al aire y despeinada.