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POR DIOS, NO ME ENCUENTRO
Dónde estás vida. Dónde estás muerte. Dónde está el espacio de cielo que no es mío, O la estrella fugaz que de mí se esconde. Dónde estás viejo color de mis pétalos prestados, La escasa tierra de mis minerales viajeros, Dónde estás espejo donde no me miro. Dónde estás nube que no te alcanzo.
Dónde está mi trigo, sin campo ni cosecha, Dónde está la mesa de ese pan que aún no llega, Dónde estás guitarra de melodías lejanas Que encandila de amor los besos inertes. Dónde estás dulce amada de mis noches frías, Fugitiva y sobria en mis hiedras silvestres. Dónde están las raíces de los árboles profundos, Los agujeros negros que no alcanzo. Dónde estás noche , dónde estás día, Dónde estás palabras en mis discursos pálidos, Dónde está la voz de mis tardes, mis espigas pálidas.
Dónde estás dulce río de mi intemperie, Donde las piedras ruegan en su cauce dolido, Dónde está el poema que aún no escribo, Los versos no hallados en mis noches sin lumbre. Dónde está el agua. La risa. El llanto.
Dónde está el destino desdichado de la amada sin fortuna, Dónde están los sueños furiosos de mis noches amargas. Dónde está el salario justo del obrero que sólo vive. Dónde está la luz, en qué día se perdió en la sombra, Dónde estoy yo. No me encuentro
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