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La voz de Dios, es luz, luz que ama la luz de Dios en ti. Tú eres la voz suave y eterna y dulce de Dios en mí, amada mujer mía. Tú eres la belleza de Dios en mí, mi amada flor eterna y suave de luz y de verdad inmortal, verdadera y eterna. Tú eres la belleza del cielo inmortal, verdadero y eterno de Dios, en toda esta tierra inmortal habitada. Amén. Tú eres mi amor, mi dulce amor eterno y verdadero. Y por ser ese amor eterno y verdadero, te amo, luz de vida, luz de amor, luz de amor eterno, verdadero y perfecto. Yo te amo, mi mujer de arena, mi mujer de aires inmortales, verdaderos y eternos. Yo te amo, luz de luz de luna, luz de luz de cielos, luz de luz inmortal y eterna hermosa y eterna y verdadera. Yo te amo, mi gloriosa voz eterna de luz de vidas y de arena. Te amo, mi bella y bonita flor de cielos eternos. Y te amo, corazón de cielos, corazón de vientos. Amén.
AUTOR: Cristhian A. Nuñez
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