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COMO DOS EXTRAÑOS
He amado tu rostro,aunque no lo creas Y me sumergí en la sombra de la pálida luna. Navegué en el velero de las curiosidades errantes, Quise mirarte y me cerraron los ojos, Quise amarte y me partieron el alma, Fui la cruz en el calvario santo, Pero fui ahogado en el cántico de las sirenas.
He amado tu rostro , aunque no lo creas, Y amé tus noches de niña buena, La que cerró los ojos para no mirarme, Y que quiso por dentro conocer las estrellas.
Aunque no lo creas te recuerdo todavía, Y soy capaz de arañar la luna para tenerte, Pero no sé qué Sol reventó en tu vientre, Ni que lucero te lavó la mente. Te fuiste cuando te amaba, Y me amabas cuando te fuiste, Fue pecado el no retenerte, Fue tu culpa haberme perdido. A veces se habla del destino, O se echa la culpa a la suerte. Estás lejos y no me miras, Te tengo cerca y no puedo verte.
Qué pasó paloma del viento, Que nube extraña cruzó la tormenta. En qué puerto nos dejaron sin muelle, Dónde el velero se quedó dormido, Pensando que la noche sería eterna.
Vuelve golondrinas de los aires tempranos, Pueda ser que el día nos quiera amarnos, Nos dé su arco iris para mirarnos, Nos dé su luna para querernos.
O quizás ya somos extraños, Dos piedras sin conocerse.
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