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CERCA Y LEJOS DEL CIELO
Dime pastorcita de los campos de ichu lavados al frío, Por qué cantas tus penas en las nacientes de los ríos, Por qué te abrazas a la soledad que cubre a la mañana, Por qué las nubes cual copos de algodón no abandonan tu tristezas.
Dime qué fábulas y leyendas te cuenta la naturaleza, Que dolores lanzas al arco iris cuando se enfría tu camino. Qué tristezas errantes depositas en las piedras del río. Por qué duermen los árboles en tus ojos de hechizo, Por qué sonrisa oculta en la noche de las horas muertas, Por qué el temblor del crepúsculo sacude tu mejilla rosada. Dime pastorcita de los cabellos y las trenzas tibias, Qué destino te espera debajo de las nubes viejas.
Pastorcita el alba baña tu rostro perdido de estrella, Ten cuidado que en locos matorrales las raíces hambrientas te esperan, Toda la soledad del mundo se aferra a tus polleras, La tiniebla hambrienta y las noches húmedas te acechan, Pastorcita al contar las ovejas se divide la vida, Al despertar de los sueños ni el arco iris te queda.
Pastorcita dónde está tu casita de piedra, A qué distancia, a qué tiempo, De qué tristezas te dejaron sin esperanzas, Por qué la caricia no existe ni siquiera en tu sombra, Porque el abandono cosechó tu amanecer de tierra, De luces sin calor, de las llaman que no alumbran. Son días con tus borregos y el mundo, Sola, sola como la piedra y el mundo, Sola, sola, como la piedra y el ichu.
Pastorcita, por qué te cortaron la vida. Estás cerca y muy lejos del cielo. Y de ti en la tierra, Nadie se da o se dio cuenta.
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